Cómo nació la revolución del café de especialidad en Panamá
Desde las exhibiciones de Estados Unidos hasta una subasta récord en 2004, así cambió el valor del grano en el país.
El movimiento del café de especialidad surgió en Estados Unidos entre las décadas de 1960 y 1970, impulsado por pioneros como Alfred Peet, Erna Knutsen, George Howell, Donald Schoenholt y los fundadores de Starbucks. Buscaban cafés con mejor sabor que los comerciales de la época.
Los dueños de Hacienda La Esmeralda empezaron a asistir a las exhibiciones de la Specialty Coffee Association of America en 1988. Allí escucharon hablar de aromas florales, acidez cítrica y atributos que no sabían que el café tenía. Según relatan, su punto de partida era producir el mayor volumen posible por hectárea al menor costo. Los diferenciales por calidad eran pequeños, pero ya se perfilaba un cambio.
Mientras tanto, bajo el sistema de cuotas de la Organización Internacional del Café, el precio se mantenía entre 1.20 y 1.50 dólares la libra, suficiente para cubrir gastos y dejar algo de ganancia. En 1989 los países miembros no lograron un acuerdo, Estados Unidos retiró su apoyo y las cuotas se suspendieron. El precio se desplomó hasta unos 50 centavos la libra.
La respuesta fue organizarse. La Asociación de Cafés Especiales de Panamá se creó formalmente en 1996, con siete productores que compartían la idea de diferenciar su café por calidad. Tostadores reconocidos, como George Howell, los ayudaron a entender qué buscaban los compradores.
En enero de 1997 se realizó el primer Best of Panama, una cata sin subasta cuyo premio era poder presumir del mejor café del país. En 2002, en plena crisis, se hizo la primera subasta del BOP. Mientras la Bolsa de Nueva York pagaba 0.56 dólares por libra, el café del concurso alcanzó 2.25 dólares.
El punto de quiebre llegó en 2004. Daniel, hijo de los propietarios, probó la primera cosecha de Geisha de Hacienda La Esmeralda. Ese café ganó el BOP con facilidad y marcó un récord en subasta de 21.00 dólares por libra. En ese mismo momento, la bolsa seguía en 0.81 dólares, por debajo del costo de producción en Panamá.
En 2005 Rachel, otra de las hijas, se unió a la finca para ayudar a vender ese café, que el propio productor describe como nuevo y poco convencional. Según la fuente, pasar de productor comercial a productor de experiencias de alto valor toma tiempo, y el mercado exige trabajo en equipo cada año.