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Casas temporales alivian a damnificados de Tonosí, que piden más atención médica y psicológica

Las familias afectadas por el sismo del 9 de octubre en Azuero reciben alojamientos provisionales, pero denuncian faltas de salud, apoyo emocional y reactivación económica.

Redacción Nacional, 11:00 a.m. · 2 min de lectura
Casas temporales alivian a damnificados de Tonosí, que piden más atención médica y psicológica

Miles de familias golpeadas por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el 9 de octubre siguen lidiando con las secuelas del desastre. Muchas perdieron sus viviendas o viven en casas que ya no son habitables, y reclaman atención médica, acompañamiento psicológico y materiales para levantar de nuevo sus hogares.

En la península de Azuero, una de las regiones más afectadas, la entrega de viviendas temporales ha servido de alivio para algunos damnificados. Sin embargo, los residentes aseguran que todavía hacen falta recursos para cubrir necesidades básicas, recuperar la estabilidad emocional y poner de nuevo en marcha la economía local.

En La Palma, comunidad del distrito de Tonosí, Danixelyz Rodríguez, de 19 años, trata de mantener unida a su familia. Según relató, la casa de su bisabuela colapsó mientras ella estaba sola. La familia temió lesiones graves, pero no hubo nada más serio. Rodríguez también perdió su vivienda, y varios parientes tuvieron que quedarse en casa de un tío. La situación de la bisabuela mejoró cuando una amiga de su madre logró contactar con personas de la Alcaldía de Panamá para gestionar una casa provisional.

Esa respuesta forma parte del programa "Chantin pa' la gente", impulsado por el alcalde Mayer Mizrachi. Hasta el domingo del reporte se habían instalado 12 viviendas provisionales, financiadas con aportes de empresas privadas y ciudadanos canalizados a través de la Fundación Omar Alfano. Estas estructuras son contenedores adaptados que incluyen una o dos camas, ducha, servicio higiénico y aire acondicionado.

El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) reportó la evaluación de más de 9.500 viviendas, en las que viven 31.643 personas. El sismo dejó casi una treintena de heridos y una mujer fallecida. Los residentes advierten que muchas familias siguen en incertidumbre mientras esperan soluciones habitacionales.

La falta de atención sanitaria es otra preocupación. Rodríguez señaló que algunas personas llevan días sin poder controlar su presión arterial, y que pacientes con diabetes y cáncer necesitan seguimiento. También alertó sobre los adultos mayores y los niños. En su familia, la bisabuela y la madre cayeron en depresión, y la madre sufrió un ataque de nervios que obligó a la joven a buscar medicamentos para estabilizarlas.

El impacto también llega al comercio. Héctor García, empleado de una tienda de materiales en el centro de Tonosí, frente a un hotel que colapsó por completo, pidió que las micro y pequeñas empresas estén entre las prioridades de la recuperación, porque sin ingresos no se generan empleos ni se reconstruye la comunidad.

Rodríguez expresó temor de que la situación del interior del país pierda visibilidad mientras otras zonas retoman su rutina. Los damnificados insisten en que la ayuda debe llegar a las comunidades que todavía sufren las consecuencias del terremoto y mantenerse hasta que puedan recuperar condiciones de vida seguras y estables.

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