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Casas temporales llegan a Tonosí, pero damnificados del terremoto reclaman atención médica y psicológica

Doce contenedores habilitados como viviendas ya fueron instalados en Azuero tras el sismo de magnitud 7,7. Los afectados dicen que todavía faltan médicos, apoyo emocional y ayuda para reactivar sus negocios.

Redacción Nacional, 11:30 a.m. · 3 min de lectura
Casas temporales llegan a Tonosí, pero damnificados del terremoto reclaman atención médica y psicológica
FOTO: www.ecotvpanama.com

Semanas después del terremoto de magnitud 7,7 que estremeció a Panamá el 9 de octubre, miles de familias de la península de Azuero siguen sin un techo seguro. En el distrito de Tonosí, uno de los más castigados, algunas ya recibieron casas provisionales, aunque los vecinos insisten en que la ayuda no alcanza para cubrir salud, apoyo emocional y recuperación económica.

Las viviendas, conocidas como "chantin", son contenedores acondicionados con una o dos camas, ducha, baño y aire acondicionado. Hasta el domingo se habían colocado 12 a través del programa "Chantin pa' la gente", que impulsa el alcalde capitalino Mayer Mizrachi. Se financian con aportes de empresas privadas y de ciudadanos, gestionados por la Fundación Omar Alfano.

Una de ellas fue para la bisabuela de Danixelyz Rodríguez, joven de 19 años de La Palma, cuya casa se vino abajo mientras estaba sola. Por suerte no resultó herida de gravedad. "Estoy feliz por mi bisabuela", dijo la muchacha, que también perdió su hogar y cuyos familiares se refugiaron donde un tío. En Troncosa, muy cerca, Nilsia Barría y su nieto Luxian Solís también recibieron un chantin. Ella, que cocina bajo un techo improvisado junto a los restos de su antigua casa, aseguró que la entrega significó mucho para su familia.

Según el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), se han evaluado más de 9.500 viviendas donde residen 31.643 personas. El balance preliminar registra 2.318 casas con daño total, 5.546 con daños moderados o parciales y 1.260 con afectaciones leves. Además, resultaron dañados 576 planteles educativos y 120 instalaciones de salud. El sismo dejó cerca de una treintena de heridos y una mujer muerta.

Rodríguez, quien estudia técnico en enfermería y una licenciatura en programación, contó que hay adultos mayores sin control de su presión desde hace días y pacientes con diabetes y cáncer que necesitan seguimiento. Según ella, a su comunidad no ha llegado "ni ayuda médica, ni ayuda psicológica". Relató que su madre y su bisabuela cayeron en depresión, que tuvo que conseguirles medicamentos y que tuvo que pausar sus estudios. "Esto fue algo espantoso para mí", resumió, y pidió que el resto del país no olvide que "el interior sufrió bastante".

El golpe también se siente en el comercio local. Héctor García, empleado de una tienda de materiales en el centro de Tonosí, justo frente a un hotel que colapsó por completo, pidió a las autoridades priorizar a las micro y pequeñas empresas para que los tonosieños vuelvan pronto a trabajar y la economía arranque de nuevo.

Mientras siguen las evaluaciones y la entrega de alojamientos, los damnificados mantienen su lista de pedidos: casas seguras, atención médica y psicológica, materiales para reconstruir y opciones para recuperar sus ingresos.

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