Bukele dice que vencerá a las pandillas en Haití porque cuenta con Dios
Mientras viaja a Washington, el presidente salvadoreño rechazó las críticas a la misión y aseguró que sus tropas están bajo la protección de la fe.
La crisis de seguridad en Haití sumó un nuevo elemento de alto nivel. En medio del despliegue de fuerzas especiales salvadoreñas para localizar a cuatro técnicos de aviación de El Salvador, secuestrados tras una emboscada, el presidente Nayib Bukele realizó un viaje oficial a Washington D.C. Según la información disponible, los técnicos fueron capturados por las pandillas Chen Mechan y 400 Mawozo.
La visita a la capital estadounidense coincide con un momento de fuerte tensión regional y de estrecha coordinación diplomática. Mientras tanto, el gobierno salvadoreño mantiene la ofensiva militar en Puerto Príncipe, bajo el mandato de la Fuerza de Represión de Pandillas. Analistas internacionales señalan que la situación en el Caribe y la respuesta operativa de San Salvador forman parte de los temas que se discuten en la agenda de alto nivel en Washington.
En sus redes sociales, Bukele respondió con dureza a quienes han calificado la misión en Haití como su "Waterloo", una comparación con una derrota histórica. El mandatario rechazó los pronósticos que señalan a las pandillas haitianas como imbatibles. Afirmó que, cuando se logre la victoria, quienes hoy critican cambiarán de discurso y dirán que el triunfo "siempre fue fácil".
Bukele sostuvo que el contingente militar se encuentra bajo la protección de la fe. Además, acusó a las estructuras criminales caribeñas de practicar rituales satánicos. Para respaldar su expectativa de éxito, citó un pasaje bíblico del Antiguo Testamento que habla de la derrota de los enemigos y de su huida ante el pueblo de Dios.
El caso mantiene abiertas varias preguntas, entre ellas el destino de los cuatro técnicos secuestrados y el alcance que tendrá la ofensiva militar en Haití. Por ahora, el mensaje del presidente salvadoreño combina la defensa política de su estrategia con un discurso religioso que busca anticipar el resultado de la operación.