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POLÍTICA

Boric y Uribe debaten en Panamá sobre el papel del Estado frente a la pobreza

Los expresidentes de Chile y Colombia defendieron visiones opuestas sobre impuestos, inversión privada y funciones del Estado, y terminaron con un apretón de manos.

Redacción Nacional, 12:00 a.m. · 3 min de lectura
Boric y Uribe debaten en Panamá sobre el papel del Estado frente a la pobreza

Los expresidentes de Chile y Colombia, Gabriel Boric y Álvaro Uribe, sostuvieron un intenso intercambio en Panamá sobre cómo reducir la pobreza en América Latina. Ambos participaron como expositores en un panel que buscaba responder a una pregunta de fondo: qué tipo de Estado necesita la región para salir de la pobreza.

La actividad formó parte de la conferencia regional “Fin de la pobreza: recalibrando estrategias, renovando compromisos”, organizada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La moderación estuvo a cargo de Michelle Muschett, exministra de Desarrollo Social y actual directora regional del PNUD.

Boric abrió su intervención con una pregunta directa al público sobre cuántas personas pobres había en la sala, y él mismo respondió que ninguna. Desde ahí planteó que los pobres no deben verse solo como objetos de estudio, sino como actores con quienes se deben construir las soluciones de política pública.

El expresidente chileno sostuvo que la reducción de la pobreza en la región depende de políticas de Estado sostenidas en el tiempo, que sobreviven a los cambios de gobierno. Como ejemplo, mencionó las políticas sociales que continuaron en Chile durante los mandatos de Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. También citó el caso colombiano, donde la pobreza bajó tanto en el gobierno de Uribe como en el de Gustavo Petro.

Uribe respondió de inmediato que no todas las caídas de la pobreza son iguales ni sostenibles. Advirtió que una baja puede ser engañosa si proviene de economías ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal, o de las remesas y de aumentos salariales decretados sin una mayor productividad, inversión privada o empleo formal. En su opinión, el esfuerzo debe orientarse a reducir los impuestos para atraer inversión.

En otro momento, Boric se refirió al trabajo de cuidado de niños, enfermos y adultos mayores, que recae en su mayoría en las mujeres y no es remunerado, lo que las expone a mayor vulnerabilidad. Propuso redistribuir esas tareas y dijo que las comunidades no piden menos Estado, sino uno que funcione, en referencia a la motosierra promovida por el presidente argentino Javier Milei.

Uribe replicó que un Estado que funcione necesita recursos, y que más impuestos y costos laborales para las empresas frenan la inversión y destruyen el empleo formal. Preguntó al público qué era mejor, pagar un dólar en impuestos o en salarios, y señaló que el Estado debe administrarse con la eficiencia de la empresa más importante de un país. Al cerrar, agradeció a los presentes y dijo que el debate ya se había armado, lo que provocó aplausos. Boric respondió que el Estado no puede manejarse como una empresa privada, porque su función es garantizar derechos sociales y justicia, y advirtió que donde la institucionalidad no llega, el narcotráfico ocupa ese espacio.

Cuando parecía terminar el panel, Uribe pidió un minuto adicional para precisar que no reduce la empresa privada a una máquina de utilidades, sino que la ve con una función social dentro de una economía fraterna con impuestos bajos. Dijo que un Estado pequeño no es necesariamente ineficiente, sino austero, y expresó su deseo de convertir a la juventud desempleada en emprendedores. Boric levantó ambas manos para indicar que cumpliría su compromiso de guardar silencio, Muschett cerró el panel y los dos expresidentes se acercaron a darse la mano.

Boric destacó que el valor del encuentro estuvo en demostrar que dos figuras de extremos opuestos del espectro político pueden escucharse con respeto y aprender de las políticas del otro. Uribe coincidió y agradeció la oportunidad de dialogar directamente con Boric, y señaló que, aunque no haya consensos absolutos, de la controversia se aprende.

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