Arranca juicio en Nueva York contra Emmanuel Clase y Luis Ortiz
Los lanzadores de los Guardianes de Cleveland se declararon no culpables de conspiración por presuntamente amañar lanzamientos a cambio de sobornos.
El juicio contra los pitchers de Grandes Ligas Emmanuel Clase y Luis Ortiz, ambos dominicanos y lanzadores de los Guardianes de Cleveland, comenzó este lunes en Nueva York con la selección del jurado. Los acusados son señalados de aceptar sobornos de apostadores para manipular lanzamientos. Ambos se declararon no culpables de los cargos de conspiración y permanecen suspendidos sin sueldo mientras se resuelve su situación judicial.
Según los fiscales, Clase y Ortiz acordaron de antemano con sus cómplices qué lanzamientos realizarían. Los apostadores usaban esa información privilegiada para hacer apuestas fraudulentas, con las que lograron ganancias de cientos de miles de dólares. La fiscalía calcula que, en conjunto, los dos peloteros habrían contribuido a unas ganancias cercanas a los 450.000 dólares.
El caso de Clase, cerrador de 28 años, se remonta a 2023. De acuerdo con la acusación, recibía pagos de los apostadores a cambio de datos sobre la velocidad y el tipo de lanzamientos que haría. En algunas ocasiones, también aportaba dinero para financiar el esquema. Los fiscales explican que realizaba esos lanzamientos amañados en el primer lanzamiento de cada turno al bate y que, para que ciertos envíos fueran cantados como bolas, lanzaba muchos de ellos al suelo, muy por fuera de la zona de strike.
Ortiz, de 27 años, se unió a la trama en 2025. Los fiscales citan un partido de junio de ese año en el que el abridor recibió 5.000 dólares por aceptar ejecutar un lanzamiento determinado, tras haberlo acordado con Clase. La investigación se inició en julio de 2025, cuando ambos fueron apartados del equipo, y las acusaciones formales llegaron en noviembre. El caso salió a la luz después de que plataformas de apuestas detectaran un volumen inusualmente alto de apuestas sobre el primer lanzamiento de Ortiz en un juego contra los Marineros de Seattle, el 15 de junio de 2025, y en otro partido de ese mismo mes frente a los Cardenales de San Luis.
Cada acusado enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión por fraude electrónico, cinco años por conspiración para influir en competiciones deportivas mediante sobornos y 20 años por lavado de dinero, entre otros cargos. El proceso que inicia en Nueva York determinará si el jurado acepta la versión de la fiscalía sobre el esquema.