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SALUD

Voluntarios médicos recorren casa por casa Los Santos y Herrera tras el sismo

Más de 500 profesionales atienden a damnificados ante la falta de centros de salud operativos, la suspensión de tratamientos crónicos y el impacto emocional del terremoto.

Redacción Nacional, 7:42 a.m. · 2 min de lectura
Voluntarios médicos recorren casa por casa Los Santos y Herrera tras el sismo

Más de 500 voluntarios, entre médicos, enfermeras, estudiantes, psicólogos y psiquiatras, recorren las comunidades más golpeadas por el sismo de 7.5 que sacudió Panamá el pasado 9 de octubre. Su trabajo se concentra en Los Santos y Herrera, donde llegan a las viviendas para dar atención médica primaria y contención emocional. El coordinador de Médicos Voluntarios, el doctor Cristian Marigmón, explica que la estrategia cambió porque varias instalaciones de salud colapsaron o quedaron fuera de servicio.

El grupo se organizó el sábado posterior al terremoto. El domingo envió un primer equipo para evaluar qué hacía falta en la zona, y desde el lunes comenzaron las consultas. Al inicio atendieron lesiones producto de caídas, dolores musculares y esguinces causados por el movimiento de la tierra. Con el paso de los días, sin embargo, aparecieron complicaciones relacionadas con la interrupción de tratamientos previos.

Marigmón señala que muchas personas padecían enfermedades crónicas antes del sismo y perdieron acceso a sus medicamentos, que quedaron dentro de sus casas. Según el médico, pacientes diabéticos y con hipertensión se descontrolaron, y algunos registraron presiones arteriales muy elevadas. Para dar seguimiento, el equipo lleva un registro de estos pacientes y regresa a sus hogares de forma periódica.

El abastecimiento es una de las principales limitaciones. Los insumos más urgentes son fármacos para controlar la presión arterial, entre ellos Enalapril, Captopril, Furosemida, Indapamida y Carvedilol, además de Metformina e insulina para el control de la glucosa. A esto se suma la falta de soluciones salinas y de equipos de nebulización para atender a niños con resfriados y personas con deshidratación por vómitos y diarreas, problemas que han surgido por las lluvias constantes y la exposición a la intemperie.

El coordinador advierte que la situación no se resolverá en poco tiempo. Algunos pacientes necesitarán control médico durante una, dos o tres semanas, según indicó.

El impacto emocional sigue siendo una de las secuelas más fuertes, sobre todo por las réplicas que continúan. Marigmón relató que, en los primeros días, algunas personas se quebraban al ser consultadas por su nombre, porque temían permanecer dentro de sus casas ante otro temblor. Hoy el equipo cuenta con psicólogos y psiquiatras en el terreno, pero el médico insiste en que la población necesitará acompañamiento constante. Para él, la salud mental tiene la misma importancia que la salud física en esta emergencia.

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