Vivir lejos de la ciudad puede salir más caro que la vivienda
Un análisis plantea que el precio de la casa no basta para medir el gasto familiar. Según el texto, el transporte y el tiempo perdido en el tráfico cambian la cuenta.
Un análisis publicado en Panamá usa un ejemplo para explicar su tesis. Dos familias con ingresos combinados de $3,500 mensuales pagan hipotecas distintas: una vive en un desarrollo tradicional de las afueras con cuota de $800, y la otra, en un proyecto urbano sostenible, paga $1,000. A simple vista, la primera ahorra $200 al mes. Sin embargo, el texto suma unos $450 mensuales en combustible, mantenimiento vehicular y peajes, además de 15 horas semanales perdidas en el tráfico, y concluye que la segunda familia termina ahorrando $320 al mes.
El autor sostiene que el mercado inmobiliario panameño mide la vivienda casi solo en dólares por metro cuadrado, una métrica que, según él, ignora los gastos diarios de las familias. Cita al INEC para señalar que el hogar promedio destina entre 15% y 20% de su ingreso al transporte, y hasta 25% en desarrollos periféricos sin planificación. También menciona el índice Housing + Transportation, del Center for Neighborhood Technology, que sumaría el costo de movilizarse a la cuota de la casa.
En cuanto al tiempo, el texto calcula que una persona que pasa 90 minutos diarios desplazándose pierde 375 horas al año, equivalentes a 47 jornadas de ocho horas. Añade que la congestión vehicular genera pérdidas estimadas de $500 millones anuales en productividad en el país. Estas cifras son estimaciones del propio análisis y no provienen de un estudio independiente citado en el texto.
Según el artículo, los desarrollos donde los servicios esenciales, incluido el empleo, quedan a 15 minutos a pie pueden reducir hasta 40% la dependencia del carro. En ese escenario, el ahorro directo de una familia promedio rondaría entre $3,600 y $8,000 al año.
El texto ubica el debate en un momento de cambios. Afirma que los costos de vivienda en la capital subieron 140% en la última década, que Panamá Oeste, Colón y Coclé ofrecen terrenos a una fracción del precio metropolitano, y que la ampliación del Metro, el Corredor Norte y los proyectos viales podría redefinir el valor de las zonas. También señala que 42% de los panameños tiene menos de 30 años y que, según encuestas citadas, 67% de los millennials pagaría hasta 15% más por vivir en comunidades sostenibles.
El análisis concluye que el desarrollo urbano sostenible es una decisión económica para familias, inversionistas y el país, y sostiene que los proyectos de uso mixto podrían generar entre 150 y 200 empleos permanentes por cada 100 unidades residenciales. Presenta estas proyecciones como beneficios esperados, no como resultados medidos.