Villa La Paz honra a sus fundadores piamonteses con marcha de antorchas
Cada 17 de octubre, cientos de personas recorren de noche las calles de este pueblo uruguayo de poco más de 600 habitantes.
Cuando el reloj marcó las nueve de la noche, las luces de Villa La Paz se apagaron y cientos de personas encendieron antorchas para caminar en la oscuridad por las calles de este pequeño pueblo del suroeste de Uruguay. La marcha rinde homenaje a los fundadores, colonos llegados desde el Piamonte, región del norte de Italia.
El municipio se fundó en 1858 por una mayoría de colonos valdenses, un movimiento religioso que había sido perseguido en su tierra de origen. Hoy tiene poco más de 600 habitantes, pero cada 17 de octubre recibe a cientos de visitantes que se suman a la ceremonia.
Juanita Tourn Planchón, de 80 años, llegó desde Colonia Valdense para participar. Explicó que el escudo valdense lleva la frase latina Lux lucet in tenebris, que significa que la luz brilla en las tinieblas. Según ella, los valdenses encendían fuego entre las montañas del Piamonte para poder, al menos, saludarse entre sí.
Los vecinos recuerdan que aquellos colonos fundaron el pueblo apenas una década después de conquistar la libertad civil y política en su territorio de origen. El alcalde Walter Miranda explicó que llegaron en busca de trabajo y tierra, y que la marcha forma parte de la tradición y de las raíces de la comunidad.
La procesión arranca frente al Templo Evangélico Valdense, considerado el más antiguo de Sudamérica. Iluminados solo por las antorchas, los participantes recorren unas diez cuadras hasta un descampado, donde alimentan un fogón que supera los tres metros de altura.
La celebración se realiza cada 17 de octubre desde 1958, año del centenario del pueblo, y cada edición convoca a más personas. Camila Debesa, de 30 años, participó por primera vez este año y describió la experiencia como espectacular y muy mágica.