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CIENCIA

Una herida en un omóplato abre nuevas dudas sobre la violencia de los neandertales

Arqueólogos analizan restos de hace unos 75.000 años hallados en una cueva del Kurdistán iraquí. Podría ser la primera evidencia de muerte causada por una lanza de madera.

Redacción Nacional, 7:34 a.m. · 2 min de lectura
Una herida en un omóplato abre nuevas dudas sobre la violencia de los neandertales

Un neandertal que murió hace unos 75.000 años podría haber recibido un golpe en el pecho con una lanza de madera afilada, según creen los arqueólogos. El indicio es un orificio de 15 mm en el omóplato izquierdo de un individuo hallado en una cueva del Kurdistán iraquí.

Según el análisis, el ángulo de la herida y otras pruebas indican que la lanza entró por el pecho, probablemente dañó un pulmón y vasos sanguíneos importantes, y salió por el omóplato dejando una abertura casi perfecta. La doctora Emma Pomeroy, autora principal del estudio e integrante del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge, considera que podría ser la evidencia más antigua de violencia interpersonal letal causada por una lanza de madera. Afirmó que el ataque pudo ser intencionado y dirigido al corazón.

Los restos reciben el nombre de Shanidar A, por la cueva donde fueron encontrados. Además del omóplato, se hallaron una mano derecha, tres costillas y algunos dientes. Las excavaciones de la década de 1950 en ese mismo sitio descubrieron al menos diez neandertales.

Pomeroy también reconoce que no está claro que la violencia entre personas haya sido la causa. La lesión podría deberse a fuego amigo o a un accidente durante la caza. En cambio, el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, que no participó en la investigación, cree que un ataque de un rival es la explicación más plausible por la ubicación y la extensión de la herida.

El caso recuerda un hallazgo de 1957 en la misma cueva. Ese esqueleto pertenecía a otro neandertal que vivió hace unos 50.000 años, cuyas costillas mostraban una herida parcialmente cicatrizada, probablemente causada por una lanza con punta de piedra. Tampoco en ese caso se sabe si fue un accidente de cacería o un enfrentamiento con otro grupo.

Otra prueba citada por los investigadores es un estudio publicado en 2022 sobre cráneos de hace unos 430.000 años, procedentes de la Sima de los Huesos, en el norte de España. Se encontraron 57 lesiones craneales en 20 individuos. Nueve presentaban fracturas potencialmente mortales y seis tenían heridas punzantes similares en la parte posterior izquierda de la cabeza. Como las heridas se repetían casi en el mismo punto, los científicos consideraron más probable que fueran golpes deliberados.

El debate actual gira en torno a qué tan frecuente era esta violencia y en qué momento los ataques aislados se convirtieron en conflictos organizados. Durante décadas se vinculó el inicio de la guerra con la agricultura, pero las evidencias de cazadores-recolectores y de parientes humanos más antiguos muestran que los homicidios son muy anteriores a ese cambio. La investigación fue publicada en la revista Scientific Reports.

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