Once años después de Héroes por Panamá, Eduardo Frías amplía su modelo de inclusión
Lo que nació con clases de karate hoy se replica en varias provincias y busca respaldo científico para demostrar sus resultados.
Hace once años, Eduardo Frías fue reconocido entre los Héroes por Panamá por un proyecto sencillo: enseñar karate a niños y jóvenes. Con el tiempo, esa iniciativa se convirtió en una metodología orientada a la inclusión de menores con discapacidad.
Frías, maestro en artes marciales y residente de Don Bosco, cuenta que todo empezó cuando una madre llegó a su club con su hijo, diagnosticado con autismo, y pidió que el niño pudiera integrarse a las clases. Según relató, en ese momento él no conocía bien esa condición, pero el proceso y la metodología que usaban en el karate fueron ayudando al pequeño.
Después llegaron otros casos, entre ellos una niña con pérdida auditiva y un niño con anomalías congénitas. La experiencia con estos tres perfiles llevó al club a diseñar estrategias para atender a menores con distintos diagnósticos.
La visibilidad que obtuvo tras su participación en Héroes por Panamá generó una demanda que obligó al equipo a crecer. Frías explicó que tuvieron que formar un equipo de trabajo y replicar su forma de trabajar con otros entrenadores. Así se fue consolidando la metodología, que ya no se limita a la capital.
Según Frías, han capacitado personas en todas las provincias, y actualmente el modelo se replica en Chiriquí, Coclé, Colón y Panamá Oeste. La meta es que otros entrenadores y profesionales que trabajan con niños con discapacidad puedan aplicar estas estrategias.
El karate es solo una de las herramientas. Frías sostiene que el mismo principio puede aplicarse a la natación o a deportes colectivos, siempre que se adapten a las necesidades de cada participante. La clave es estructurar la actividad física según las capacidades y el ritmo de aprendizaje de cada niño.
El proyecto enfrenta ahora el reto de demostrar científicamente el impacto del ejercicio en la vida de estos menores. Frías indicó que hace un año firmaron un convenio con Umcit para desarrollar un estudio que genere evidencia desde Panamá. La intención es mostrar que la actividad física no debe verse solo como un complemento de otras terapias, sino como una herramienta para mejorar la movilidad, el aprendizaje, la interacción social y el desarrollo emocional.
Actualmente, Frías dirige a más de 200 niños, de los cuales más de veinte tienen algún tipo de discapacidad. Las actividades se realizan en el Complejo Deportivo Roberto Kelly, en Don Bosco, gracias a una alianza con la Alcaldía de Panamá. Familias de Panamá Oeste, Pacora y Colón se trasladan hasta allí para recibir el servicio.