Cañas recibe ayuda por helicóptero tras quedar aislado por el terremoto
El pueblo costero de Azuero, incomunicado por carretera desde el viernes, recibió más de una tonelada de víveres y artículos básicos por vía aérea.
Los vecinos de Cañas, un pequeño pueblo costero de Panamá, agradecían este lunes con insistencia la llegada de ayuda humanitaria. La comunidad había quedado incomunicada desde el terremoto de magnitud 7.5 del viernes, y la carga llegó en helicóptero de la Policía Aeronaval, con más de una tonelada de productos básicos donados tras el sismo.
Los pobladores corrían hacia el aparato, aún con las aspas en movimiento, para recoger cajas de alimentos y otros suministros. Luego se alejaban con la carga entre los brazos. Algunos vecinos explicaron que la población ha sufrido mucho y que las réplicas siguen sintiéndose con fuerza.
Cañas está a unos 350 kilómetros al sur de la ciudad de Panamá y a más de cien kilómetros de la Carretera Panamericana, que cruza el país. Frente a la localidad, una isla del mismo nombre se inundó con el aumento de la marea tras el sismo, por lo que muchos habitantes tuvieron que trasladarse a tierra firme. Por carretera, el acceso permanece cortado, lo que complicó el envío de ayuda hasta este lunes.
El sismo también afectó a otras localidades de la península de Azuero, donde se reportan edificaciones dañadas, carreteras agrietadas y deslizamientos que obligan a familias a acampar al aire libre. Según el mayor Miguel Tejada, de la Aeronaval, la institución trabaja con helicópteros, vehículos y embarcaciones para llevar ayuda, y realiza evacuaciones médicas en avionetas. Parte de los suministros, compuestos principalmente de agua y comida enlatada, sale por vía aérea desde un estadio de béisbol en Las Tablas, con apoyo del Comando Sur de Estados Unidos.
Según el informe más reciente del Servicio de Protección Civil (SINAPROC), ya se han enviado más de 30 toneladas de asistencia humanitaria y 170 de agua a zonas afectadas y hospitales. El sismo no dejó víctimas mortales, algo que las autoridades calificaron como un milagro, pero sí unos treinta heridos y daños estructurales en más de 2,000 edificaciones, sobre todo viviendas, edificios gubernamentales y centros escolares públicos. El Gobierno decretó Estado de Emergencia para desembolsar 100 millones de dólares, mientras el impacto económico aún no ha sido calculado. Las clases siguen suspendidas en todo el país por precaución.