Científicos prueban en Canarias si el hormigón triturado ayuda al mar a absorber CO2
Un ensayo con doce tanques en el puerto de Taliarte evalúa si esta técnica acelera la captura de carbono y si es segura para la vida marina.
El centro de ciencias marinas Geomar Helmholtz, de Kiel en Alemania, ejecuta este mes en Gran Canaria, en el archipiélago español de las Canarias, un experimento para comprobar si se puede acelerar un proceso natural mediante el cual los océanos capturan dióxido de carbono. La otra gran duda es si esa intervención puede hacerse sin dañar la biodiversidad marina.
El proceso natural ocurre cuando los fenómenos atmosféricos descomponen las rocas, un fenómeno conocido como meteorización. Según se estima, ese desgaste aporta a los mares minerales que ayudan a capturar unos mil millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Javier Arístegui, catedrático del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y colaborador del experimento, explica el mecanismo: ciertas rocas contienen sustancias alcalinas, como el óxido de calcio, que elevan el pH del agua de mar y llevan al océano a absorber más CO2 del aire. Ese óxido de calcio, conocido como cal, es el ingrediente principal del cemento que forma parte del hormigón.
El interés por esta vía tiene también un componente de residuos. Los responsables del ensayo recuerdan que cada año se generan unos 5,000 millones de toneladas de escombros de hormigón, y que solo una pequeña parte se reutiliza hoy. La pregunta que se plantean es qué ocurriría si, a gran escala, esos materiales terminaran en el mar.
Para responderla, los investigadores han instalado doce mesocosmos, tanques de 8,000 litros de agua marina cada uno, fondeados en el puerto de Taliarte. Durante semanas reciben cemento triturado en distintas concentraciones. El experimento es codirigido por Kai Schulz, de la Universidad Southern Cross de Australia, y por Ulf Riebesell, biólogo marino del centro Geomar. Schulz señala que la cuestión central es la seguridad ambiental, ya que existen umbrales que no se quieren traspasar para no dañar el medio. El equipo busca medir cuánto CO2 disuelto aumenta y con qué velocidad, y observar cómo reaccionan el plancton y las larvas de peces, que forman la base de la cadena trófica, ante el aumento de la alcalinidad y la turbidez del agua. El ensayo comenzó hace dos semanas y se prolongará tres o cuatro semanas más.
La escala es el punto más delicado. Schulz indica que, en teoría, una tonelada de polvo de cemento ayudaría al mar a capturar una tonelada de CO2, pero que para lograr un efecto real en la concentración atmosférica se hablaría de cientos de millones de toneladas al año, una cifra comparable a la de toda la industria cementera mundial. Arístegui añade que el objetivo es multiplicar por diez la captura de carbono derivada de la meteorización de las rocas, y que, para alcanzar los escenarios planteados por el IPCC, habría que capturar una cantidad cercana a la que Estados Unidos y China han emitido a lo largo de toda su historia.
Los científicos reconocen que este tipo de estrategias pueden sorprender, pero sostienen que mitigar el cambio climático exige reducir las emisiones y, además, eliminar los gases de efecto invernadero que ya están en la atmósfera. Por eso consideran que los experimentos de alcalinización del agua marina son una de las vías más prometedoras, aunque sus resultados dependerán de lo que muestren los tanques de Taliarte sobre el impacto en la vida marina.