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Del Corte Culebra al turismo: cuando Panamá se volvió espectáculo

Entre 1907 y 1914 miles de estadounidenses cruzaron el Caribe para ver la obra del Canal, y esa curiosidad marcó el inicio del turismo en el país.

Redacción Nacional, 12:00 a.m. · 2 min de lectura
Del Corte Culebra al turismo: cuando Panamá se volvió espectáculo

Entre 1907 y 1914, miles de visitantes estadounidenses llegaron a Panamá con un objetivo claro: observar de cerca el Corte Culebra, el tramo del Canal donde la construcción atravesaba la cordillera. La historiadora Patricia Pizzurno sostiene que ese interés fue la primera gran atracción turística del Panamá republicano, mucho antes de que existieran leyes, oficinas o guías propias para el sector.

La visita tenía un ritual. Los pasajeros salían temprano en tren desde la estación de Panamá y viajaban en vagones de observación, con las bancas dirigidas hacia la trinchera. Desde allí veían palas de vapor mordiendo la montaña, a más de setenta metros de profundidad, y decenas de trenes cargados de tierra cruzándose en todas direcciones. La imagen era tan impactante que muchos regresaban convencidos de la magnitud de la obra.

El impulso inicial tuvo un nombre propio. El presidente Theodore Roosevelt visitó la zona en noviembre de 1906, durante la estación lluviosa, y recorrió la línea durante tres días. Su visita fue ampliamente difundida en Estados Unidos, y poco después presentó al Congreso un mensaje especial sobre el Canal. Pizzurno considera que ese documento aceleró la llegada de turistas.

El Istmo, sin embargo, no estaba preparado para recibir tanta gente. En 1905 la ciudad de Panamá apenas tenía el Hotel Central, insuficiente y con serias deficiencias. La construcción del Hotel Tívoli en Ancón avanzó con prisa a partir de la visita presidencial, y su primera ala se inauguró en octubre de 1906. Según las fuentes citadas, los visitantes llegaban por cientos durante la temporada seca, y en 1911 y 1912 cerca de 20,000 personas viajaron atraídas por el Corte.

La visita también tenía riesgos. Hasta el 1 de enero de 1913 se habían registrado 26 derrumbes y rupturas en el tramo, que afectaron 225 acres. Por esa razón, las autoridades preferían trasladar a los turistas en vagones especiales en lugar de dejarlos caminar por la zona. Además, el uso de dinamita era constante, con más de seis millones de libras al año solo en ese sector.

El turismo también despertó el interés del Estado y del comercio local. En 1910 el gobierno contrató a un editor para dedicar una edición entera de una revista a Panamá, en 1911 se firmó un contrato para construir un hipódromo que atrajera visitantes extranjeros, y en 1912 se aprobó una ley para nombrar agentes de información en Estados Unidos y España. En ese mismo año, la Ley 12 declaró Panamá Viejo monumento público digno de conservarse, un paso que la historiadora atribuye en parte a la presión del turismo.

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