Un adolescente pierde una mano por una granada policial en las protestas estudiantiles en Francia
El incidente ocurre en medio de un movimiento que ya afecta a cientos de liceos y deja más de 5.000 detenidos, en su mayoría menores.
Un joven de 15 años perdió una mano el lunes tras el impacto de una granada policial durante las protestas estudiantiles en Francia. Según el prefecto, el adolescente participaba en una manifestación en Lens, en el norte del país. El ministro de Educación, Édouard Geffray, calificó lo ocurrido como una situación humanamente dramática y pidió prudencia mientras se investigan las circunstancias exactas. La Fiscalía todavía no ha determinado si el muchacho recogió la granada o si esta cayó sobre él.
Las movilizaciones se han extendido por el país desde el 17 de septiembre, cuando comenzaron en un liceo de Créteil, en la región de París. Según el Ministerio de Educación, unos 589 de los 3.700 liceos se vieron afectados total o parcialmente el lunes. Los participantes, en su mayoría de entre 15 y 18 años, reclaman más recursos y denuncian el deterioro de las condiciones de enseñanza. Desde mediados de septiembre bloquean las entradas de sus centros para protestar por la falta de profesores, los horarios sobrecargados y las infraestructuras en mal estado.
En París, grupos de alumnos se concentraron frente a varios liceos para corear consignas, mientras automovilistas tocaban la bocina en señal de apoyo. Movimientos similares se registraron en Rennes, en el oeste del país. En Lille, en el norte, las protestas terminaron en incidentes con marquesinas de autobús dañadas y contenedores quemados, lo que obligó a intervenir a la policía.
Los sindicatos estudiantiles convocaron para el martes una gran jornada nacional de movilización. Las autoridades estiman que podría reunir entre 20.000 y 40.000 personas solo en la capital. Geffray denunció que, desde el inicio de las protestas, 24 centros educativos han sido incendiados o saqueados. Por su parte, el Ejecutivo informó que 5.060 personas han sido detenidas, y que el 87% de ellas son menores de edad.
El gobierno afirma que busca responder a las demandas, al tiempo que acusa a activistas de extrema izquierda de haber instrumentalizado el movimiento. En ese contexto, impulsa un proyecto de ley para que quienes causen daños a bienes públicos paguen las reparaciones, en lugar de que el costo recaiga sobre el contribuyente. Según el primer ministro, Sébastien Lecornu, el texto permitiría descontar esas indemnizaciones de las prestaciones familiares y de las ayudas a la vivienda, aunque respetaría un umbral mínimo de ingresos.
La propuesta ya recibe críticas de sindicatos y organizaciones de izquierda. La secretaria general de la central sindical CGT, Sophie Binet, la calificó de anuncio populista y advirtió que podría terminar afectando a las familias más vulnerables.