Ulloa pide que la reconstrucción tras el terremoto empiece por los hogares
A tres semanas del sismo del 9 de octubre, el arzobispo de Panamá advirtió que la emergencia sigue para miles de familias y pidió no olvidar a los niños. El Gobierno, por su parte, busca fondos para restaurar los templos dañados.
El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, aseguró este domingo 1 de noviembre que la emergencia provocada por el terremoto del 9 de octubre todavía no termina para muchas familias. Aunque algunas comunidades de Azuero empiezan a retomar su rutina, aún quedan casas destruidas, iglesias dañadas y gente que vive con miedo e incertidumbre.
Las cifras del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) dan una idea del golpe. Hasta el 29 de octubre se habían evaluado 17,048 viviendas y se contaban 55,212 personas afectadas por el sismo.
Ulloa relató que en sus visitas a las zonas golpeadas escuchó a familias que, llorando, le contaron lo que perdieron, pero que también le mostraron una fe y una fortaleza que lo conmovieron. «Su dolor es también nuestro dolor», dijo, y advirtió que la ayuda no puede apagarse cuando el tema salga de las noticias, porque la reconstrucción será larga y el acompañamiento hará más falta entonces.
El arzobispo fue claro en que, aunque muchos templos sufrieron daños graves y algunos son patrimonio histórico nacional, lo primero es devolverles el techo a las familias damnificadas. Agradeció la rápida intervención del Ministerio de Cultura en las iglesias históricas, a las que describió como «sellos de nuestra identidad panameña», y reconoció que perder la capilla del pueblo también es un golpe emocional para muchas comunidades.
En su homilía, enmarcada en el Día del Niño y la Niña Panameña, Ulloa pidió poner atención especial en los menores que pasaron momentos de miedo y angustia, y que vieron dañadas sus casas y escuelas. Según el religioso, estos niños necesitan apoyo para recuperar la calma y la confianza, algo que va más allá de levantar paredes.
Para la restauración de los templos y otros bienes religiosos, la ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, anunció gestiones con la Asociación Bancaria de Panamá, representantes del clero, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Contraloría. El plan contempla usar el Fondo de Inversión de Emergencia Público, ya activo, y explorar un convenio con los bancos para canalizar donaciones de empresas privadas.
Mientras tanto, en Veraguas, el Ministerio de Salud entregó el 31 de octubre, en el parque San Isidro de Soná, 91 urnas con restos cremados a familiares de difuntos cuyas tumbas se vieron afectadas por el terremoto en los cementerios de Soná e Hicaco. Las autoridades anunciaron que construirán bóvedas y un área de criptas para que las familias puedan volver a depositarlos.