Trabajadores nocturnos enfrentan riesgos al volver a casa en Panamá
Poca iluminación, transporte limitado tras las 11:00 p. m. y un temor constante marcan el trayecto de miles de personas que terminan su jornada de noche.
Para miles de panameños, terminar un turno nocturno significa emprender un recorrido marcado por la precaución. Caminar hacia una parada con poca luz, esperar largos minutos por un autobús o cruzar un puente peatonal sin nadie alrededor forman parte de la rutina de quienes trabajan de noche en las principales zonas urbanas del país.
Las autoridades, como el Ministerio de Seguridad Pública y la Policía Nacional, anuncian con frecuencia operativos de vigilancia. Sin embargo, quienes se movilizan en la calle describen una distancia entre lo que se anuncia y lo que viven. Según los informes de delincuencia y los balances de delitos de alto impacto, faltas como las lesiones personales y los robos al paso han registrado aumentos que afectan a quienes se desplazan durante la noche.
Los estudios de percepción ciudadana citados en el reporte apuntan en la misma dirección. Más del 80 % de la población considera que el país es inseguro o muy inseguro. La victimización directa, es decir, las personas que sufrieron un delito en un período determinado, ronda alrededor del 16 %. La diferencia entre ambas cifras muestra que el temor crece más que los delitos efectivos, y se acentúa durante la noche por factores ambientales e infraestructurales. Las denuncias por delitos comunes en la vía pública también se concentran en puntos de transbordo y corredores de mucho movimiento.
El problema no depende solo de la presencia policial. Según análisis del entorno urbano, la falta de luminarias en servidumbres y paradas vuelve riesgoso caminar en sectores del distrito de Panamá, en San Miguelito y en las periferias de Panamá Este y Panamá Oeste.
A esto se suma la poca frecuencia de las rutas de MiBus y la interrupción del servicio del Metro de Panamá después de las 11:00 p. m. Trabajadores por turnos rotativos, de restaurantes, hospitales, comercios y empresas de vigilancia son los más afectados, pues tienen pocas alternativas. Esperar mucho tiempo en la calle los expone a robos a mano armada y acoso. Un trabajador de un restaurante de la Vía España, citado en el reportaje, contó que debe caminar varias cuadras oscuras hasta su parada y que, en ocasiones, prefiere pagar un servicio de plataforma aunque le cueste parte de su salario.
El temor ha cambiado la forma en que estos trabajadores se protegen. Especialistas en criminología y gremios laborales coinciden en que la prevención nocturna requiere una estrategia coordinada, que incluya a los municipios en el mantenimiento del alumbrado público, el ordenamiento de los espacios urbanos y el fortalecimiento de la vigilancia comunitaria. El objetivo, según la fuente, es que el regreso a casa de la fuerza laboral nocturna sea seguro y digno.