Torio y Quebro enfrentan la reconstrucción de sus vidas y del turismo tras el terremoto
Las comunidades de Mariato, en Veraguas, lidian con viviendas dañadas, hoteles afectados y el temor a perder la temporada alta, mientras las tortugas marinas también resienten el sismo.
El terremoto del 9 de octubre dejó huellas profundas en Torio, Quebro y Rusia, comunidades del distrito de Mariato, en Veraguas. Las carreteras se dañaron y se reparan poco a poco, algunos hoteles sufrieron daños graves y muchas viviendas que siguen en pie ya no transmiten seguridad a quienes viven en ellas.
Manuel Robinos Ostariz, un alemán que llegó a Torio con su esposa suiza hace dos años, recuerda que la tierra comenzó a moverse sin que pudieran levantarse. Vio los postes eléctricos balancearse y a la gente gritar sin saber qué pasaba. Su casa de dos niveles también resultó afectada, pues las columnas de madera de la parte superior se desplazaron. Aún no sabe si podrá volver a dormir allí en los próximos meses. Aunque el servicio eléctrico ya se restableció, la falta de agua potable obliga a algunas personas a recurrir a los ríos.
El impacto también llega a la economía local. Itzel Rodríguez, presidenta de la Cámara de Turismo de Mariato, calcula que unos cinco hoteles, de los cerca de 50 que operan en el área, sufrieron daños graves. Entre los afectados menciona Playa Reina, Palo Seco, Punta Duarte, Torio y Malena. Durante los primeros días, la evaluación de las infraestructuras turísticas todavía estaba pendiente por parte de las instituciones competentes.
La preocupación se concentra en la temporada alta, que comienza a finales de diciembre y se extiende hasta las primeras semanas de mayo. Según Rodríguez, en ese periodo la zona recibe alrededor de 10,000 visitantes. Esos turistas representan ingresos para hoteles, restaurantes, boteros y guías que ofrecen pesca, observación de aves y avistamiento de cetáceos. Un guía dedicado a la observación de aves puede generar hasta 80 dólares diarios, por lo que una caída en las visitas afectaría directamente a las familias que dependen de estos servicios. La presidenta de la Cámara sostiene que la primera ayuda vino de los propios habitantes, de extranjeros residentes, de empresas privadas y de ciudadanos de la ciudad de Panamá y Santiago, mientras que la asistencia gubernamental tardó varios días en hacerse visible.
En Mata Oscura de Quebro, Jacinto Rodríguez Murillo, coordinador de proyectos de la Fundación Agua y Tierra, explica que el temor a un avance del mar obligó a muchos vecinos a refugiarse en las partes altas. En el sector de Morrillo, siete viviendas quedaron destruidas. El sismo también afectó la labor de conservación de tortugas marinas: los deslizamientos arrastraron troncos hasta la playa, dificultan los patrullajes nocturnos y el agua adquirió un tono marrón oscuro por los sedimentos. Antes del terremoto, los voluntarios observaban entre dos y cuatro tortugas anidando cada noche, y en ocasiones hasta diez. En los días posteriores no se registraron nuevas anidaciones.
En Rusia de Quebro, Enrique Ariel Vergara perdió su vivienda, donde vivía con su esposa y sus seis hijos. Él espera que la ayuda destinada a los damnificados le permita reconstruirla, aunque reconoce que el miedo persiste. Las autoridades ya tomaron los datos de su familia, pero el regreso a un techo seguro sigue pendiente.