Toneladas de insumos, ingenieros y médicos extranjeros llegan a Panamá tras el terremoto
Estados Unidos, Venezuela, Costa Rica y varios organismos internacionales ya trabajan en las provincias golpeadas por el sismo del 9 de octubre. El Gobierno calcula que las donaciones podrían bastar sin tocar préstamos.
La ayuda internacional empezó a llegar a las comunidades afectadas por el terremoto del viernes 9 de octubre, que sacudió con fuerza Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé. Estados Unidos despachó cinco camiones con 33.7 toneladas de suministros para atender a unas 12,000 personas. Los tres primeros ya llegaron a lugares como Tonosí con apoyo del Senafront.
Ese cargamento, canalizado a través de ACNUR, incluye 2,500 cobijas, 2,500 mosquiteros, 500 lonas y 200 carpas familiares. El embajador Kevin Marino Cabrera supervisó la salida de los últimos camiones junto a representantes de ACNUR y del PMA. Según los ministros Felipe Chapman y José Ramón De Icaza, Washington también destinó hasta $5 millones en donaciones y entregó al Senafront 17 camiones de carga pesada valorados en $2.1 millones. Además, helicópteros Chinook del Comando Sur llevan comida y agua a comunidades aisladas, mientras unos 20 especialistas estadounidenses revisan hospitales, escuelas e iglesias junto a ingenieros de la UTP.
Venezuela envió 51 expertos en infraestructura, que aterrizaron el martes en Tocumen en dos grupos. Un grupo de 34 evaluará escuelas y otras estructuras, y los 17 restantes revisarán carreteras, iglesias y sitios patrimoniales. El presidente José Raúl Mulino agradeció el gesto. Caracas recordó que Panamá le ayudó tras el sismo que sufrió Venezuela en junio. México, por su parte, mandó personal técnico para inspeccionar infraestructura.
Desde Costa Rica entró el miércoles 14, por Paso Canoas, una misión médica dirigida por el doctor Hugo Madrigal. Trae módulos para embarazadas, recién nacidos y apoyo logístico, además de plantas eléctricas. Reforzará los hospitales Cecilio Castillero, en Chitré, y Joaquín Pablo Franco Sayas, en Las Tablas, durante al menos siete días, plazo que podría extenderse.
Otros aportes: ACNUR movilizó 16.8 toneladas desde su depósito en Panamá, Unicef donó 16 carpas al Minsa para que los centros de salud dañados sigan atendiendo, y el PMA instala tres unidades móviles de almacenamiento y trabaja en restablecer las comunicaciones satelitales en Tonosí. Israel llevó agua a Playa Venao, Corea del Sur anunció $300 mil y China entregó suministros al Sinaproc. La CAF donó $250 mil y abrió una línea contingente de hasta $50 millones, y el BID ofreció $500 mil no reembolsables y hasta $300 millones de un crédito ya firmado. Los ministros estiman que con las donaciones no haría falta usar esos préstamos.
Las cifras de daños varían según la fuente. Los registros oficiales hablan de más de 11,500 personas afectadas, más de 2,800 en 33 albergues, 3,390 viviendas dañadas, 727 de ellas destruidas, 619 escuelas afectadas, 35 colapsadas, y casi una treintena de heridos, sin muertos. Unicef estima que unas 38,000 personas, entre ellas 8,300 menores, necesitan asistencia, y otro balance reporta 600 escuelas, 1,250 viviendas y 90 edificios públicos afectados. Tampoco hay acuerdo sobre la magnitud: el USGS la sitúa en 7.7 y el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, en 7.5.