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Tom Cruise arriesga todo en Digger, la sátira ecológica de Iñárritu

La crítica señala que la película divide al público con un magnate petrolero interpretado por Cruise y un argumento que apuesta por el absurdo.

Redacción Nacional, 12:00 a.m. · 2 min de lectura
Tom Cruise arriesga todo en Digger, la sátira ecológica de Iñárritu

Tom Cruise protagoniza Digger, la nueva película dirigida y coescrita por el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu. Se trata de una comedia satírica de tono ecológico que, según la crítica, es la cinta más extraña del actor y podría convertirse en un fracaso considerable. Aun así, ofrece más de lo que el público espera, incluidos dos giros de guion de gran audacia.

Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero de Texas que, con ayuda de prótesis y maquillaje, aparece calvo, canoso y con una notable barriga. Su media hermana, una empresaria de energías verdes interpretada por Sandra Hüller, representa el lado opuesto de un personaje que solo parece interesarse por el dinero. Su mansión está llena de animales disecados, aunque se preocupa mucho por la salud de su gato.

La trama comienza cuando las perforaciones de la empresa en Alaska parten un glaciar en dos. Rockwell reacciona restando importancia al daño, habla de los empleos que ha generado y evita asumir responsabilidades. Poco después, un iceberg del tamaño de un país pequeño se dirige hacia el norte de Europa, y en cuestión de días un tsunami podría inundar varias ciudades importantes.

El presidente de Estados Unidos, interpretado por John Goodman, convoca una reunión de emergencia en la mansión. Un científico, a cargo de Riz Ahmed, intenta que los asistentes comprendan la gravedad, pero el grupo acuerda usar el poderío militar para desviar el iceberg y, si eso falla, controlar el relato para evitar que se culpe a una empresa estadounidense. Según el análisis, lo que hace unos años habría parecido exagerado hoy resulta tan verosímil como un documental.

El crítico considera que la película no complacerá a todos. Cree que habrá más espectadores que la rechacen que quienes la disfruten, y que algunos saldrán de la sala antes de terminar. Reconoce excesos y señala que, tras unos 90 minutos, el ritmo cansa. Destaca, sin embargo, la escala de la interpretación de Cruise y el estilo desenfrenado de Iñárritu. También subraya que, si la película estuviera protagonizada por un actor de cine independiente, se elogiaría como un experimento audaz, pero al tratarse de una gran estrella de Hollywood, muchos se preguntarán qué pretendía el proyecto.

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