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Terremoto golpea la Ecorruta de la Tortuga Marina y frena las anidaciones

Troncos arrastrados por el río bloquean playa Mata Oscura, mientras los emprendimientos turísticos de la ruta siguen sin visitantes.

Redacción Nacional, 8:27 p.m. · 2 min de lectura
Terremoto golpea la Ecorruta de la Tortuga Marina y frena las anidaciones

El terremoto que sacudió recientemente la zona también golpeó a la Ecorruta de la Tortuga Marina, una ruta turística que reúne 20 emprendimientos de conservación, cultura y sustento familiar. La Fundación Agua y Tierra, que desde hace 15 años protege tortugas marinas, enfrenta sus propias consecuencias.

Palizadas arrastradas por el río se acumularon en la playa Mata Oscura. Los troncos impiden que las tortugas lleguen a los sitios de desove y complican el rescate y la reubicación de nidos. Diego Ábrego, integrante de la patrulla de búsqueda de nidos, advirtió que esta situación podría hacer que algunas tortugas migren a otras playas, lo que reduciría las anidaciones en el sector.

Durante la temporada de desove de 2026 se han reubicado 180 nidos en Mata Oscura: cinco de tortuga carey y 175 de tortuga lora. También hay avistamientos de tortugas verdes, aunque todavía no se ha reubicado ningún nido de esta especie.

Cary Rodríguez, rescatista de nidos, explicó que la temporada empezó con cifras bajas por el fenómeno de El Niño, situación que empeoró con el terremoto y las inundaciones. Según indicó, octubre, un mes productivo para las tortugas marinas, mostró una anidación reducida. Después del sismo solo se reportaron dos nidos rescatados en el vivero.

A los daños ambientales se suma la depredación de nidos por personas y perros, cuyas huellas se observan a pocos metros de los sitios de anidación. Ábrego indicó que la fundación rescata cerca de 200 nidos al año, que representan unos 17 mil neonatos. Entre las especies que protegen figuran la tortuga verde y la carey, esta última en peligro crítico de extinción. La organización reubicó 75 nidos en 2011 y alcanzó un récord de 300 en 2020.

Los negocios de la ruta también sufren. Algunos permanecen cerrados por daños en sus instalaciones y otros dejaron de recibir visitantes, lo que afecta los ingresos de las familias que dependen de esta actividad. En la finca de Hilda González, donde se mostraba la elaboración tradicional de raspadura, el turismo está suspendido. González lamentó tanto la pérdida económica como el golpe emocional de cerrar una actividad a la que ha dedicado tiempo y esfuerzo.

Artesanías Cataleya, donde se preparaban queques caseros y se vendían cocadas y artesanías, también quedó afectada. El colapso de la vivienda donde funcionaba la cocina obligó a suspender sus actividades. La artesana Omaira Montenegro dijo que la reconstrucción será difícil y que no han recibido apoyo. Por su parte, la Fonda Mamá Regina, cuya propietaria es Elizabeth Vargas, no ha recibido turistas desde el sismo.

Mientras tanto, el Centro de Experiencia de la Tortuga funciona como punto de acopio para recibir ayuda destinada a las comunidades afectadas. Pese a los daños, los emprendedores mantienen la esperanza de reabrir sus puertas y recuperar una ruta que representa una fuente de ingresos y una apuesta por la conservación.

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