Panamá debe revisar suelos, fallas y edificios tras el terremoto de 7.5
Más de 350 réplicas se han registrado desde el sismo del viernes 9 de octubre, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá.
El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque, pidió reforzar los estudios de suelo, identificar las fallas activas y evaluar qué tan preparadas están las estructuras del país para resistir movimientos telúricos. La advertencia llega después del terremoto de magnitud 7.5 registrado el pasado viernes 9 de octubre.
Luque señaló que Panamá está expuesto a sismos de gran magnitud y que el evento reciente deja claro que hay que conocer las condiciones del terreno y la resistencia de las edificaciones. Según dijo, es necesario hacer una evaluación de todas las estructuras y de su capacidad de sismorresistencia.
Hasta la mañana del lunes 12 de octubre, la red de estaciones sísmicas distribuidas en el territorio nacional había registrado más de 350 réplicas. Durante las primeras 10 horas se contaron alrededor de 100. Después, los registros subieron a unas 256, y entre la noche del domingo y la mañana del lunes se detectaron cerca de 96 adicionales.
Al inicio, las réplicas más fuertes estuvieron en el rango de 6, con eventos de 6.9, 6.3 y dos de 6.1. Con el paso de las horas, la magnitud fue bajando y los registros más recientes se ubicaban entre 3 y 4. El especialista explicó que, tras un sismo de esta magnitud, las fallas involucradas pasan por un proceso de reajuste. Aunque se espera que las réplicas disminuyan en frecuencia y fuerza, no se puede saber con exactitud cuánto tiempo seguirán.
Luque relacionó el terremoto con el sistema de fallas Azuero-Soná, una zona donde intervienen varias fallas y donde las réplicas continúan a ambos lados del área del evento principal. También explicó que el tipo de suelo influye en cómo se percibe un temblor: los suelos rígidos transmiten las ondas, mientras que los blandos y los de relleno pueden amplificarlas. La energía se siente con más fuerza cerca de la superficie y del epicentro, y se atenúa con la distancia.
El especialista recordó que los registros históricos de la zona incluyen un sismo de magnitud 6.9 en 1913. Según su explicación, los grandes terremotos pueden repetirse en ciclos de alrededor de 100 años, aunque no es posible precisar cuándo ocurrirá otro de esa magnitud. Por eso, insistió en avanzar con los estudios de fallas y la revisión de edificaciones para fortalecer la preparación del país.