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Terremoto en Panamá deja lecciones sobre la seguridad de los edificios

Expertos advierten que el reglamento vigente no basta si no se cumplen la supervisión de obras, el mantenimiento y la planificación urbana.

Redacción Nacional, 1:46 p.m. · 2 min de lectura
Terremoto en Panamá deja lecciones sobre la seguridad de los edificios

El terremoto del 9 de octubre, de magnitud 7.5 según el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y de 7.7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos, reavivó el debate sobre la seguridad de las edificaciones en Panamá. Su epicentro estuvo a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos.

El balance preliminar del Centro de Operaciones de Emergencia, con corte a las 8:00 p.m. del viernes, reporta daños en nueve provincias y 27 lesionados menores, sin fallecidos ni desaparecidos. Los mayores problemas de acceso se dan en Veraguas y Los Santos. En la provincia de Panamá hubo afectaciones menores en cuatro edificios de propiedad horizontal y en comercios.

El arquitecto y urbanista Carlos Antonio Solís considera que, de forma preliminar, el comportamiento de rascacielos, puentes y carreteras refleja el buen trabajo de los profesionales idóneos. No obstante, ve áreas de mejora en la práctica profesional y en la supervisión de obras. Pidió prudencia, pues en Azuero cayeron torres de iglesias, hay viviendas dañadas y algunos tramos carreteros sufrieron afectaciones grandes. Advirtió además que la capital registró una intensidad de 5 grados, no de 7, y que la ciudad tiene su propia falla, la de Pedro Miguel, que sería la verdadera prueba para el país.

El Reglamento para el Diseño Estructural Panameño de 2014 incorporó estudios de las fallas Limón y Pedro Miguel realizados durante la ampliación del Canal. El código vigente es el REP de 2021, adoptado por la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura mediante la Resolución 020-2022 y en vigor desde el 30 de abril de 2023. La historia normativa comenzó en 1976, con un código antisísmico sin fuerza de ley, y el primer reglamento legal, el REP-84, se publicó en la Gaceta Oficial el 23 de enero de 1985.

Las primeras normas exigían menos a las viviendas que a los edificios. El REP-2004 obligó a instalar sensores en edificios nuevos de más de 15 pisos o 5,000 metros cuadrados, y esos datos alimentan un programa de la Universidad Tecnológica de Panamá.

Para Solís, el reglamento no basta, porque regula el diseño de los ingenieros civiles y falta un código de construcción que fije cómo se ejecutan las obras. También pide respetar la planificación urbana y no edificar en laderas, riberas, zonas inundables ni manglares rellenados. El profesor Ramiro Vargas, de la UTP, coincide en que hace falta cumplir la norma con profesionales competentes, materiales adecuados y fiscalización, y advierte que gran parte de la población vive en casas sin supervisión técnica.

Solís recomienda contratar profesionales idóneos reconocidos por la JTIA, no ahorrar en materiales y no dejar la obra solo en manos de albañiles. Señala que la cultura de mantenimiento es casi inexistente y menciona las estructuras de la antigua zona del Canal, que tienen entre 50 y 100 años y siguen en pie. Sugiere cimentar sobre roca y diseñar estructuras flexibles. Vargas plantea caracterizar los suelos, porque un mismo sismo puede causar efectos muy distintos según sus condiciones geotécnicas.

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