Terremoto en Panamá: normas sísmicas y edificios antiguos bajo revisión
Un ingeniero del Colegio de Ingenieros defiende el reglamento estructural, pero advierte que las construcciones previas a las normas obligatorias necesitan evaluación.
El terremoto del 9 de octubre sacudió viviendas, dañó edificios y puso a prueba las construcciones de Panamá. Mientras las autoridades evalúan los daños, Sion Atencio, representante del Colegio de Ingenieros ante la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, sostiene que el reglamento estructural del país ha ayudado a reducir la vulnerabilidad de los edificios.
Según Atencio, la regulación comenzó en 1976, con un código antisísmico inspirado en criterios de California, Estados Unidos, región marcada por la falla de San Andrés. Ese documento servía sobre todo como referencia. El cambio llegó con el Reglamento Estructural Panameño de 1984, que hizo obligatorios los requisitos para el diseño de estructuras. Desde entonces hubo actualizaciones en 1994, 2004 y 2021.
El reglamento toma en cuenta la amenaza sísmica, las características del suelo y el uso de cada edificio. Los cálculos incorporan estudios de suelo y parámetros que permiten estimar cómo podría responder una estructura ante un terremoto. Los hospitales y las escuelas requieren criterios más conservadores, porque deben proteger a sus ocupantes y, en lo posible, mantener su funcionamiento.
El ingeniero explicó que los factores de seguridad altos hacen que las estructuras sean más robustas, aunque esto implica usar más acero y concreto, lo que puede encarecer las obras. Atencio afirmó que se ha opuesto a los intentos de flexibilizar las normas, porque considera que la seguridad de las personas debe prevalecer sobre el abaratamiento de la construcción.
La existencia del reglamento, sin embargo, no garantiza el mismo nivel de protección en todas las edificaciones. Atencio señaló como prioridad las construcciones levantadas antes de que las normas fueran obligatorias, sobre todo las que no tienen diseño sísmico actual o carecen de estudios de suelo comparables. Mencionó edificios antiguos de los centros históricos de Panamá y Colón, edificios municipales y estructuras patrimoniales, entre ellos la Casa Wilcox, en Colón, y el antiguo edificio del Ministerio de Salud en Chiriquí. Aclaró que esto no significa que estén necesariamente en riesgo, sino que su antigüedad justifica evaluaciones técnicas.
En la lista también aparece el edificio de la Lotería Nacional, en la ciudad de Panamá, diseñado en la década de 1970 por el ingeniero Diego Pardo. Atencio sostuvo que incorporaba criterios conservadores para su época. Por otra parte, investigadores de la Universidad Tecnológica de Panamá trabajan en modelos de edificios antiguos. El Comité Consultivo Permanente de la Junta Técnica, que revisa los avances internacionales para el reglamento, debía reunirse tras el sismo, y entre sus pendientes figura completar el mapeo de las curvas de aceleración espectral.
Sobre los puentes, Atencio indicó que el Centenario fue diseñado con criterios específicos para puentes y tiene elementos para responder a movimientos sísmicos. El de las Américas se diseñó con normas estadounidenses de su época y ha recibido mantenimiento en pilas, losas de acceso, arco metálico y tensores. Su estado tras el terremoto solo podrá determinarse con inspecciones técnicas de las autoridades competentes. La Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos también planteó evaluar las construcciones levantadas bajo normas anteriores.