Terremoto deja a más de 3,000 niños sin aulas y proponen plan de regreso
Un informe de Jóvenes Unidos por la Educación y Fudespa plantea acogida emocional, aulas comunitarias y cambios en la evaluación para cerrar el año escolar 2026.
Más de 770 escuelas oficiales del país retomaron clases este miércoles 21 de octubre, tras el terremoto de magnitud 7.5 registrado el 9 de octubre. Sin embargo, en las provincias centrales las aulas siguen cerradas. Según los datos citados, 619 escuelas sufrieron daños y 35 quedaron destruidas o no pueden usarse. Eso deja a más de 3,000 niños sin salón, a mes y medio de terminar el año lectivo.
El sistema ya venía golpeado. El informe indica que el país acumulaba casi 500 días de pérdidas en clases presenciales por la pandemia y por protestas docentes recientes. Además, apenas 16% de los jóvenes alcanzó el nivel mínimo de competencia en matemáticas en las pruebas PISA 2022, y 42% en lectura. La mayoría de los afectados están en Herrera, Veraguas, Los Santos y Coclé.
Las 35 escuelas que colapsaron tenían características comunes: eran oficiales, rurales, de difícil acceso y funcionaban en modalidad multigrado. En esas comunidades, la educación a distancia no ha sido una opción real por la falta de conectividad y de equipos. El tamaño pequeño de los planteles, muchos con entre 10 y 25 alumnos, facilitaría habilitar aulas comunitarias en 10 días, en casas comunales, iglesias o estructuras temporales. El gobierno aún no ha informado qué hará en esas zonas ni cuál será su plan de mediano y largo plazo.
La propuesta también busca atender el impacto emocional. Las dos primeras semanas de regreso se dedicarían a la acogida socioemocional, sin evaluaciones formales, con prioridad para la rutina, el juego y la expresión de lo vivido. Los docentes recibirían capacitación rápida en primeros auxilios psicológicos y derivarían los casos graves a especialistas. También se plantea practicar el protocolo "agáchate, cúbrete y sujétate" para que los simulacros no se perciban como una amenaza.
En lo académico, antes del 6 de noviembre se aplicaría una prueba oral de unos 10 minutos por alumno, para ubicarlos según su nivel real y no solo por el grado que cursan. Para las notas finales de 2026, cada estudiante tendría la calificación más favorable entre el promedio de los dos primeros trimestres y el resultado del tercero, con el fin de evitar repitencias causadas por el desastre. Entre enero y febrero de 2027 se propone una escuela de verano voluntaria de cuatro a seis semanas. Si las escuelas no están listas para marzo de 2027, se instalarían aulas modulares seguras y se publicaría un cronograma de reconstrucción. Para los planteles que deban reconstruirse, el informe recomienda normas sísmicas estrictas, mapas de riesgo por escuela y la inclusión de la gestión de desastres en el currículo nacional.