Suribeth Cortez respira por sí misma y evoluciona positivamente tras el terremoto
La joven de 22 años, herida por la caída de una pared en Macaracas, recobró la conciencia y fue desentubada.
La joven Suribeth Cortez, de 22 años, muestra mejoría tras resultar herida por la caída de una pared de su residencia en El Pájaro, distrito de Macaracas. El derrumbe fue provocado por el terremoto del pasado viernes 9 de octubre. Según su familia, ya respira por sí misma.
Asterio Cortez, padre de la joven, de 59 años, habló desde El Cedro de Macaracas. Explicó que su hija permanece internada en el Hospital Santo Tomás, donde recobró la conciencia el pasado martes y fue desentubada. Él no vivía con ella, sino a una hora de camino, y se mantiene informado por medio de su otra hija, Berenice, quien acompaña a Suribeth.
Según el relato del padre, Berenice le habló con suavidad a su hermana, le dijo quién era y le aseguró que su padre y el resto de la familia estaban bien. Después conversó con la doctora a cargo, quien le indicó que la paciente evoluciona bien. Este miércoles se le practicaron exámenes que resultaron favorables, y los estudios continuarán para seguir su evolución.
Hasta el momento, el único problema visible es la inmovilidad de uno de sus brazos. Los médicos analizan la causa.
Suribeth vivía con su abuela, una tía y el esposo de esta, sus dos hijos y Berenice. La abuela también resultó lesionada en la caída de la vivienda, y la joven estaba bajo su custodia. El padre afirma que la relación con sus hijas siempre ha sido cordial y que él ha estado al tanto de ambas.
Asterio relató que, al sentir el temblor el viernes, pensó que solo había ocurrido donde residía. Su casa no sufrió daños. Una hora después, su hija menor lo llamó para que acudiera de inmediato al hospital de Las Tablas. Llegó a tiempo para ver a Suribeth antes de que la trasladaran a la capital, debido a la gravedad de sus lesiones. Desde entonces se comunica por teléfono con Berenice para conocer su estado de salud.
El padre espera viajar a la ciudad capital para estar con su hija, aunque aún no tiene dónde quedarse y busca cómo resolverlo. También piensa en los cuidados que Suribeth necesitará cuando le den de alta.