BULLA
SUCESOS

Sin templos, las comunidades de Azuero mantienen la fe tras el terremoto

Sacerdotes llevan las misas a casas, parques y campos mientras las autoridades evalúan daños en iglesias centenarias de la península.

Redacción Nacional, 11:03 a.m. · 3 min de lectura
Sin templos, las comunidades de Azuero mantienen la fe tras el terremoto

El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el pasado 9 de octubre dejó graves daños en iglesias históricas de la península de Azuero. Allí, comunidades enteras enfrentan las consecuencias del sismo sin dejar de lado sus prácticas religiosas.

En Llano de Piedra, distrito de Macaracas, la cruz del altar de la capilla Santa Rosa de Lima cayó en medio del templo. Una de sus torres se derrumbó, el falso techo quedó destrozado y las imágenes religiosas presentan fisuras. Pese a ello, los feligreses conservan la esperanza y buscan la manera de seguir con sus celebraciones, mientras las autoridades revisan los daños estructurales y patrimoniales.

La región es una de las más golpeadas por el movimiento telúrico. Sus poblados viven sobre todo de la agricultura y la ganadería, y cuentan con templos de arquitectura colonial española de gran valor cultural. La Arquidiócesis de Panamá reportó afectaciones en 13 templos, y el Ministerio de Cultura evalúa el impacto sobre el patrimonio histórico, incluidas iglesias centenarias como la de Llano de Piedra y la de la Villa de los Santos, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI.

El padre Álvaro Sáez, encargado de la zona, explicó que la capilla representa mucho más que una estructura para sus habitantes. Según indicó, la comunidad es muy activa, valora mucho la fe y ha sido afectada no solo en sus viviendas sino también en ese lugar, símbolo importante de su devoción. Reconoció que hay temor, pero también mucha esperanza.

En La Colorada, los daños alcanzaron la capilla de San Sebastián. Según el relato recogido, el sismo afectó cerca del 80 % de las viviendas y las instalaciones del gobierno local. Furbia Pérez, presidenta del comité católico de la comunidad, mostró el interior del templo: la imagen del santo patrono quedó decapitada, los escombros dificultan el paso y parte del cielorraso sigue colgando. Aun así, los instrumentos litúrgicos permanecen sobre la mesa central y la casulla verde se conserva intacta en la sacristía. Pérez pidió que las autoridades atiendan el estado del templo.

ANTE la falta de espacios, los sacerdotes han improvisado lugares para celebrar misas y acompañar a las familias afectadas. El padre Sáez describió esta situación como una “iglesia ambulante”, en la que los religiosos llevan sus instrumentos de casa en casa, de parque en parque o de campo en campo. Él regresó al país hace apenas 15 días, tras completar sus estudios en Roma, y le tocó acompañar espiritualmente a comunidades que perdieron sus viviendas.

Según el reporte oficial citado, el terremoto dejó 2.164 familias afectadas, de las cuales 506 perdieron por completo sus hogares. Además, se reportaron menos de treinta heridos y alrededor de 2.000 edificaciones dañadas. Muchos damnificados duermen en tiendas de campaña instaladas en parques y dependen de ollas comunales para alimentarse.

Para el sacerdote, los daños también han llevado a los feligreses a reflexionar sobre el sentido de la fe y de la comunidad. Señaló que las paredes les dieron cobijo durante años, pero que esta experiencia les ayudó a entender qué significa ser iglesia. Resumió el sentir de los afectados con una frase: no son paredes, es comunidad viva, y ahora celebran la fe en los campos, portales y casas.

Temas de esta nota
Compartir
Seguimiento

Más sobre Sismo

Seguir el tema →
Nacionales

Te puede interesar

Ver la sección →