Sentir que el suelo se mueve tras el sismo: por qué ocurre
La hipersensibilidad que deja un momento de miedo puede hacer que una vibración cotidiana parezca un nuevo temblor. La CSS recomienda cuidar el descanso y limitar la exposición a noticias.
Después del sismo que sacudió Panamá el 9 de octubre, muchas personas siguen con la sensación de que el suelo se mueve, aunque el temblor haya durado poco. Un ruido fuerte, el paso de un vehículo o una vibración dentro de la casa pueden despertar la duda de si la tierra vuelve a temblar.
Según la explicación, tras una experiencia que genera miedo, algunas personas quedan más atentas a los ruidos y movimientos de su entorno. Esa mayor sensibilidad puede llevarlas a confundir una vibración cotidiana con un nuevo sismo. Aun así, sentir movimiento no siempre tiene una causa emocional, por lo que ante una posible sacudida lo indicado es seguir las medidas de seguridad y consultar los avisos oficiales.
Cuando la preocupación se prolonga, afecta la rutina. Hay personas que no logran dormir bien, se mantienen en alerta durante la noche o prefieren no estar solas por temor a otra sacudida. La búsqueda constante de información también suma inquietud: revisar las noticias una y otra vez, ver imágenes del terremoto durante largos periodos o leer mensajes alarmantes dificulta recuperar la calma.
La Caja de Seguro Social recomienda reducir la exposición a ese tipo de contenido y mantener los horarios de descanso y alimentación. Entre las medidas para manejar la preocupación están respirar despacio en los momentos de tensión, consultar reportes oficiales en lugar de difundir rumores sobre réplicas, hablar con personas de confianza y retomar las actividades poco a poco, sin exigirse una calma inmediata. También ayuda conocer las medidas de protección y las zonas seguras para saber cómo actuar.
Los niños también pueden sentir temor, hacer preguntas repetidas o buscar más compañía de sus padres y cuidadores. La recomendación es escucharlos con paciencia, explicarles lo ocurrido con palabras acordes a su edad y enseñarles qué hacer ante otro movimiento. Los adultos deben evitar prometer que no habrá nuevas réplicas. En cambio, pueden explicarles que deben seguir las indicaciones oficiales y que existen medidas para actuar en una emergencia.