Santo Tomás evacúa edificio dañado por el sismo y reubica 66 pacientes
Una joven de 21 años permanece en cuidados intensivos tras el terremoto, mientras el hospital reorganiza camas y el servicio de hemodiálisis.
El terremoto del pasado viernes 9 de octubre, de magnitud 7.5, dejó también secuelas en el Hospital Santo Tomás, en la ciudad de Panamá. Las afectaciones en un edificio construido en 1956 obligaron a evacuar a los pacientes que se encontraban allí y a buscarles un nuevo lugar dentro del centro.
El caso más grave es el de una joven de 21 años que sufrió lesiones cuando una pared le cayó encima en el sector de Pájaro, distrito de Macaracas, provincia de Los Santos. Recibió atención en Macaracas y Las Tablas, y luego fue trasladada por vía aérea a la capital. Ingresó al Santo Tomás la madrugada del sábado con un traumatismo craneoencefálico y un trauma abdominal cerrado, y fue operada ese mismo día. Según el director médico, el doctor Luis Carlos Bravo, permanece en cuidados intensivos. Su abuela también recibió atención en la capital, aunque no está internada en el Santo Tomás. Además, el hospital atiende a otros dos pacientes remitidos desde el Hospital Anita Moreno por el sismo.
El edificio afectado alojaba hasta el viernes salas de hospitalización, psiquiatría y neumología, incluida un área para pacientes con tuberculosis, además de dos centros de hemodiálisis, uno de la Caja de Seguro Social y otro del propio hospital. Tras las réplicas, el personal reportó el domingo nuevas grietas, movimientos y ruidos inusuales. El Cuerpo de Bomberos y el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) recomendaron la evacuación preventiva.
Los 66 pacientes fueron ubicados inicialmente en distintas áreas del hospital, incluida la consulta externa, mientras se buscaban camas disponibles. Una de las salas estaba en reparación, por lo que sus 29 camas estaban libres al momento de la emergencia. El operativo terminó cerca de las 7:30 p.m. del domingo. Para acomodar a los pacientes de psiquiatría, el hospital usó temporalmente el espacio de pacientes quemados, con apoyo del Hospital San Miguel Arcángel, la Caja de Seguro Social y el Instituto Nacional de Salud Mental.
La evacuación también afectó a los 405 pacientes que reciben hemodiálisis. Como no había pacientes en tratamiento el domingo, el impacto inmediato fue menor, pero los turnos, que se extienden hasta las 10:00 p.m., debían reorganizarse. Desde ese día, el Ministerio de Salud coordina la distribución de estos pacientes entre cinco centros privados de hemodiálisis en la capital, con los que el Minsa tiene contratos para este servicio.
Por ahora, las autoridades esperan el informe técnico de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), que determinará con mayor precisión el estado del edificio. Mientras tanto, el personal trabaja en adecuar las áreas afectadas para recuperarlas cuando las condiciones de seguridad lo permitan.