Santiago de Veraguas celebra 405 años entre su resistencia histórica y una tragedia reciente
Mientras la comunidad se organiza para ayudar a quienes perdieron sus hogares, la ciudad recuerda los hechos que marcaron su historia, desde la resistencia del cacique Urracá hasta la fundación de la ciudad.
La historia de Santiago de Veraguas se remonta a la época de la conquista española. El cacique Urracá cayó en una trampa cuando acudió a una invitación para negociar la paz. Los españoles lo llevaron a Nombre de Dios con la idea de enviarlo a España, pero él logró escapar y regresó con su gente. Siguió enfrentando a los conquistadores hasta su muerte, que suele ubicarse en 1531, en la región que los españoles llamaron Veragua.
En 1537, la Corona española otorgó el Ducado de Veragua a Luis Colón, nieto de Cristóbal Colón. Los intentos de ocupar el territorio chocaron con la selva, el clima y la resistencia indígena. Durante una de esas expediciones murió Francisco Colón, hermano de Luis. En 1556, Luis renunció al control territorial del ducado a favor de la Corona, aunque conservó el título de duque.
Décadas después surgió Santiago de Veragua, cuyo nombre honra al Apóstol Santiago, patrono de España. El 23 de octubre de 1621 es la fecha reconocida oficialmente para la fundación de Santiago de Veragua la Vieja, según las investigaciones del historiador Mario Molina Castillo. La historia distingue ese primer asentamiento de la ciudad nueva, establecida en 1637.
En 1936, el voto veragüense fue decisivo en la elección presidencial más reñida del país, que llevó al poder al capitalino Juan Demóstenes Arosemena. Su proyecto buscaba impulsar el desarrollo de Panamá desde el interior. En Santiago impulsó una de sus obras más importantes, la Escuela Normal, que formó a generaciones de educadores de todo el país. Hoy el plantel lleva su nombre, y una estatua del cacique Urracá custodia el lugar.
Las celebraciones de la ciudad tienen un fuerte componente popular. El desfile del 9 de noviembre, fecha vinculada a la separación de Panamá de Colombia, reúne a la población en la Central. En las fiestas patronales, los niños desfilan vestidos de vaqueros con caballitos de palo, y muchas jornadas terminan con una parada en El Mosquero.
Este año, sin embargo, el aniversario se vivirá de otra manera. Los santiagueños se organizan para donar tiempo y recursos a familias que perdieron sus casas tras una tragedia que la fuente describe como la mayor de la historia local. Según el relato, la misma fuerza que enfrentó a los conquistadores hoy se traduce en solidaridad entre vecinos.
El escritor santiagueño Carlos Changmarín dedicó hace años una décima al mes de octubre, cuyos versos hoy cobran un sentido especial. En su felicitación por los 405 años de la ciudad, se expresó el deseo de que todos puedan recuperarse pronto.