San Miguelito reabre escuelas por etapas tras inspecciones de ingeniería
Solo los planteles con aval de ingenieros civiles y estructurales volverán a recibir alumnos, después de 11 días de suspensión por el terremoto de 7.5 grados.
Las escuelas del distrito de San Miguelito, en la provincia de Panamá, comenzaron a reabrir sus puertas de forma gradual, bajo medidas de seguridad y esquemas de atención diferenciados. El retorno a las aulas llega tras 11 días de suspensión preventiva a nivel nacional, decretada a causa del terremoto de 7.5 grados que dejó daños en provincias como Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé, y en la comarca Ngäbe Buglé.
En este distrito la vuelta a clases no es uniforme. Solo los planteles que cuentan con un aval explícito de expertos en ingeniería civil y estructural están autorizados a recibir estudiantes. La medida busca evitar que la comunidad educativa quede expuesta mientras continúan las réplicas.
La directora regional de Educación de San Miguelito, Aymeth Espinosa, explicó que la prioridad es verificar la firmeza de las estructuras antes de permitir el ingreso masivo de alumnos. Según dijo, personal idóneo, entre ellos ingenieros civiles y estructurales, hace una inspección visual del estado de cada centro educativo.
Espinosa confirmó que se registraron afectaciones en varias escuelas de la zona, como fisuras, grietas y desprendimiento de algunos cielos rasos. Aun así, aseguró que los centros siguen operativos en su conjunto.
Para los colegios emblemáticos y de alta matrícula, como el Instituto Rubiano y el Centro Educativo Santa Librada, se diseñó un plan especial que evita aglomeraciones en los pisos superiores. La directora indicó que la asistencia se dará de manera gradual y progresiva, con prioridad para los estudiantes de noveno y duodécimo grado.
La reapertura alivia a los jóvenes que cursan su último año de secundaria, quienes deben cumplir con sus compromisos académicos y con los procesos de admisión a la universidad. Erick Vargas, estudiante de duodécimo grado en el Instituto Rubiano, contó que sus compañeros estaban a punto de iniciar exámenes cuando ocurrió el sismo, lo que los puso en alerta. Según explicó, la mayor inquietud del alumnado era que las pruebas escolares coincidieran con los exámenes de ingreso a la educación superior.