Rusia seguirá atacando Ucrania aunque vuelva a sentarse a negociar con Estados Unidos
El Kremlin aclaró que las conversaciones previstas para noviembre no frenarán su ofensiva, aunque se abrió a pausas puntuales por razones humanitarias.
Moscú dejó claro que volver a la mesa de diálogo no significa bajar las armas. Dmitri Peskov, vocero de la presidencia rusa, dijo este lunes que las negociaciones a tres bandas con Ucrania y Estados Unidos, programadas para noviembre, no pondrán ningún límite a lo que hagan sus tropas en el frente.
Según Peskov, Rusia mantendrá sus golpes contra la industria militar ucraniana. Eso sí, cuando le preguntaron por la posibilidad de nuevas treguas en ciertas zonas, respondió que las acepta si hay motivos humanitarios de por medio.
Uno de esos acuerdos ya está anunciado. Se trata de un alto a los combates en Oleshki, una ciudad del sur de Ucrania bajo ocupación rusa, que arrancaría el martes. Lo dio a conocer la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, en medio de reportes de que allí falta comida, agua y medicinas. Aun así, estas pausas no cambian por ahora la línea militar general del Kremlin.
Mientras tanto, Rusia ha subido el ritmo de sus ataques con drones y misiles en las últimas semanas, incluyendo bombardeos a instalaciones de energía cerca de las ciudades más grandes. Kiev acusa a Moscú de querer dejar al país sin luz ni calefacción en pleno invierno. El año pasado, millones de personas se quedaron sin esos servicios con temperaturas de hasta 20 grados bajo cero.
Las pláticas, mediadas por Washington, buscan una salida a la guerra más grave que ha vivido Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Pero las rondas anteriores no lograron avances de peso y el diálogo estaba trancado desde inicios de año.
Las posturas siguen muy lejos. Rusia exige que se reconozcan sus reclamos sobre territorios del este ucraniano y quiere imponer fuertes restricciones militares y políticas a Kiev. Ucrania y sus aliados en Europa rechazan esas condiciones porque, a su juicio, serían una rendición que dejaría al país expuesto a otra ofensiva rusa en el futuro.