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Ruptura de falla del terremoto alcanzó 170 km y dejó deformaciones extremas en Mariato y Tonosí

Un equipo científico de Canadá llegó a Panamá para analizar datos de campo e imágenes satelitales del sismo de magnitud 7.5 en Azuero y Veraguas.

Redacción Nacional, 2:45 p.m. · 2 min de lectura
Ruptura de falla del terremoto alcanzó 170 km y dejó deformaciones extremas en Mariato y Tonosí

Un equipo de geofísica del laboratorio de tsunamis y terremotos de la Western University, en Canadá, llegó a Panamá para procesar datos de campo e imágenes satelitales que ayuden a entender la magnitud de la ruptura tectónica que dejó el terremoto de 7.5 en la región de Azuero y Veraguas. El grupo está liderado por el doctor Isaac Guerra Araúz.

Según explicó el especialista, la falla tuvo un recorrido de ruptura de aproximadamente 160 a 170 kilómetros, que atravesó toda la península. Los análisis satelitales confirmaron que las zonas con mayor deformación del terreno no coincidieron con el epicentro en Pitaloza. Por el contrario, los daños más severos se concentraron en Mariato, Tonosí y la zona costera de Santa Catalina.

El equipo procesó datos del satélite NISAR para medir los desplazamientos del terreno e interferometría tras el evento. Los resultados también explican por qué la señal satelital dejó de registrarse en algunos sectores. En Mariato y Tonosí, según el científico, la señal se interrumpió no por la densidad de la vegetación, sino porque el suelo se deformó de forma tan intensa y violenta que el satélite no logró captar la magnitud del desplazamiento en ese momento.

En la playa Santa Catalina, las interferencias fueron muy estrechas en lapsos de tiempo extremadamente cortos. Testimonios recogidos por el equipo describieron que la fuerza del movimiento derribó a las personas al suelo, sin que pudieran ponerse de pie durante la sacudida.

Guerra Araúz aclaró un punto clave para la población: aunque la ruptura inició en Pitaloza, que es el hipocentro, la energía y el deslizamiento entre las placas fueron significativamente más destructivos en Mariato y Tonosí. En distritos como Las Minas y Los Pozos, en Herrera, las ondulaciones indican un desplazamiento de terreno más largo y continuo. El especialista subrayó que el nivel de destrucción en estas zonas de montaña no dependió solo de la fuerza del sismo, sino también de la vulnerabilidad de las construcciones y del tipo de suelo.

La misión se realiza en alianza con la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) y la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA), que aportaron vehículos, personal de campo y lecturas de sus redes de acelerómetros para alimentar el modelo numérico de la falla.

El doctor Guerra Araúz indicó que, desde hace cuatro años, la Western University estudia el sistema de placas que rodea a Panamá, donde subducen las placas de Cocos y Nazca en el Pacífico, y la del Caribe en el norte. Se trata, según dijo, de una de las zonas sísmicas más complejas y activas del planeta, capaz de generar eventos de gran magnitud.

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