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Koyner: Panamá apostó por la calidad para posicionar su café en el mundo

El presidente de la Specialty Coffee Association of Panama explica cómo la unión del sector permitió abrirse camino frente a grandes productores.

Redacción Nacional, 2:35 p.m. · 3 min de lectura
Koyner: Panamá apostó por la calidad para posicionar su café en el mundo

El sector cafetalero panameño encontró en la calidad y la diferenciación una vía para competir en el mercado internacional, pese a las limitaciones de producción y a los costos elevados que enfrenta el país. Así lo explicó Ricardo Koyner, CEO de Kotowa y presidente de la Specialty Coffee Association of Panama, quien considera que uno de los avances más importantes fue entender que los productores y las empresas locales no son rivales entre sí, sino aliados con una meta compartida: posicionar la marca país.

Koyner recordó una experiencia que, según dijo, refleja el reto que tenía Panamá para ser reconocido como productor de café. En 1995 asistió a una feria internacional con una muestra panameña. Al mencionar su origen, escuchó una respuesta que mostraba el poco conocimiento que existía sobre la producción cafetalera del país: el país era conocido por su canal, y no por el café que producía. Para el empresario, aquella situación dejó claro que Panamá necesitaba construir un reconocimiento internacional del nombre del país asociado al grano.

Según explicó, el cambio decisivo empezó dentro de la propia industria. El sector comprendió que el productor, la finca o la empresa local no debía verse como el principal adversario, sino como parte de una visión común. Esa mirada permitió impulsar una estrategia colectiva de promoción internacional, en la que cada productor participa con su propia finca, bajo un mismo paraguas: Panamá como origen y el café Geisha como uno de sus principales referentes de calidad.

Koyner también comparó la escala del país con la de los grandes productores mundiales. Indicó que el consumo global ronda los 170 millones de sacos, mientras que Centroamérica produce entre 2 y 5 millones, Brasil alrededor de 50 millones, Colombia unos 20 millones y Panamá cerca de 200 mil sacos. Con esas cifras, sostuvo que competir por volumen no era una opción para el país, y que los costos de producción y el precio de la mano de obra dificultan competir con naciones de estructuras más baratas.

Por ello, la apuesta fue otra: competir mediante la calidad, la diferenciación y el valor agregado. Koyner destacó que esta estrategia se refleja en la participación de Panamá en eventos internacionales, particularmente en mercados asiáticos, donde los productores acuden como país y promueven el nombre Panamá Geisha. A su juicio, esa denominación permite unir a los productores y proyectar la identidad del café panameño.

El dirigente consideró que este modelo puede servir de referencia para otras actividades agrícolas. Explicó que hay dos formas principales de agregar valor a un sistema productivo: aumentar la cantidad producida por unidad de tierra o incrementar el valor del producto. En el caso del café, Panamá eligió la segunda vía. Entre los productos que podrían seguir una estrategia similar mencionó al cacao, al considerar que el país cuenta con un producto de calidad que podría beneficiarse de la diferenciación y el posicionamiento internacional.

Koyner sostuvo que cada sector agrícola debe identificar su propio elemento diferenciador para convertirlo en mayor valor. "La oportunidad está. Ya lo hemos probado con el café", concluyó.

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