¿Resistirían los edificios de Panamá un terremoto de magnitud 7.8?
Expertos explican que la respuesta depende del diseño, los materiales, el suelo y la intensidad del movimiento en cada zona.
La pregunta surge tras plantear un escenario de terremoto de magnitud 7.8 y su posible efecto sobre los edificios del país. La respuesta no es la misma para todas las construcciones. Aunque muchas se diseñan para resistir movimientos sísmicos, nadie puede asegurar que todas soporten un sismo de esa fuerza sin sufrir daños.
El ingeniero Óscar Ramírez, especialista en estructuras de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), ha señalado que el tipo de suelo influye de forma importante en el comportamiento de un edificio durante un temblor. En la ciudad de Panamá hay sectores sobre roca firme y otros donde predominan suelos blandos y arcillas. Esas diferencias pueden hacer que las ondas sísmicas se sientan de manera distinta de un punto a otro, por lo que los ingenieros deben tomar en cuenta el terreno al diseñar cada estructura.
La capacidad de un inmueble depende de varios elementos: el diseño estructural, la calidad de los materiales, el cumplimiento de las normas de construcción, el estado de conservación y las características del movimiento sísmico. También pesan la ubicación del epicentro y la distancia entre la falla y la edificación. Por eso, un mismo sismo no produce necesariamente la misma sacudida en todas las zonas.
Durante un temblor, las autoridades recomiendan mantener la calma, alejarse de ventanas y de objetos que puedan caer, y seguir las indicaciones de los organismos de emergencia.
Después del movimiento, si aparecen grietas nuevas, deformaciones, desprendimientos u otros daños importantes, es necesario pedir una evaluación profesional antes de dar por segura la estructura.
En síntesis, la magnitud por sí sola no determina si un edificio resistirá. Para conocer el nivel de seguridad de una construcción específica, hay que revisar su diseño, su estado actual y la amenaza sísmica del lugar donde está ubicada.