Raquel Eleta honra el legado de su padre en la hípica panameña
Homenajeada en el Clásico Familia Eleta, dirige Harás San Miguel, fundado por su padre, y ha dedicado casi cinco décadas a la cría de caballos de carrera.
Raquel Eleta de Arias es una de las homenajeadas en el Clásico Familia Eleta. Es propietaria de Harás San Miguel, fundado por su padre, Carlos Eleta, en la década de 1950. Años después se sumó al proyecto que impulsaba su tío Fernando, y desde entonces ha mantenido vivo el legado familiar en la crianza de caballos de carrera nacionales.
Su afición por los caballos nació en la infancia. Su padre la llevaba al hipódromo a ver las carreras y, después, a los establos, donde le mostraba el mundo que existe detrás de las pistas y las graderías. También la llevaba al harás en Concepción, Chiriquí, para explicarle cómo se crían los atletas que horas antes había visto competir.
A ese aprendizaje se sumaron sus tíos Fernando y Graciela, quienes le compartieron su experiencia en cría, genética, manejo de los animales y administración de los campos que requieren. Con esa formación fue ampliando sus conocimientos sobre la pura sangre.
Casi 47 años vinculada a la hípica le han enseñado que el éxito de la crianza depende de una selección cuidadosa de las madres y los padrotes. Según explica, se deben analizar la genética, la conformación y el desempeño de cada ejemplar, con algo de intuición, para lograr cruces que reúnan lo mejor de ambos progenitores. Sin embargo, a su juicio, de nada sirve una buena genética si no hay alimentación adecuada, suplementos, pastos de calidad y atención veterinaria y de entrenamiento personalizado, algo que, según sus palabras, se aplica en Harás San Miguel.
Para ella, criar no es un negocio ni un pasatiempo, sino una pasión que exige entrega constante, porque se trata de seres vivos que necesitan atención en todo momento, tanto alimentaria como médica, de día y de noche. Esa labor, añade, descansa en el trabajo de cada integrante del equipo profesional que la acompaña.
Su trayectoria ha tenido reconocimientos. En 2019 fue exaltada al Salón de la Fama de la Hípica Panameña. Antes, en 2006, ingresó al Salón de la Fama del Clásico del Caribe, en Puerto Rico, junto a su padre, Carlos Eleta.