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Qué dice una dietista sobre los ultraprocesados en un carrito de supermercado

Una especialista revisa una compra común y explica por qué no todo lo ultraprocesado debe evitarse, aunque el consumo excesivo sí preocupa.

Redacción Nacional, 10:38 a.m. · 2 min de lectura
Qué dice una dietista sobre los ultraprocesados en un carrito de supermercado

Una periodista británica recorrió un supermercado con una duda que muchas familias comparten: ¿lo que lleva en el carrito es bueno para la salud? Para despejarla, entregó su lista de compras a Maeve Hanan, dietista y miembro de la Asociación Dietética Británica, quien la revisó producto por producto.

La regla práctica para identificar un alimento ultraprocesado es que tenga más de cinco ingredientes y que al menos uno no suela encontrarse en una cocina doméstica, como emulsionantes, aditivos o aromatizantes. Según la fuente, hay un amplio cuerpo de evidencia que relaciona estos productos con obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, problemas de salud mental y muerte prematura. Los estudios citados indican que más de la mitad de las calorías que se consumen en Reino Unido provienen de ultraprocesados.

No hay consenso sobre la causa. Algunos expertos atribuyen el daño al alto contenido de grasa, azúcar, sal y calorías. Otros creen que el propio proceso industrial también influye. El profesor David Julian McClements, especialista en alimentación, considera que la definición es poco precisa y que enfocarse en el procesamiento puede desviar la atención del problema principal.

Hanan señala que la lista de la compra incluía ultraprocesados, como una caja de copos de salvado, pero que eso no la vuelve poco saludable. Advierte que el temor a estos alimentos crece de forma exagerada, porque el mensaje suele presentarlos como buenos o malos, sin matices. Según ella, lo que importa es el valor nutricional y el equilibrio general de la dieta.

Sobre los nuggets de pollo, la dietista explicó que los ingredientes con nombres químicos, como ciertos agentes gasificantes, se usan para dar ligereza y textura al rebozado, y que han sido evaluados o aprobados por la legislación alimentaria británica. Aun así, recomendó consumirlos con moderación, porque tienen más grasa y sal que una pechuga de pollo sin procesar, aunque aportan buena cantidad de proteína.

La nota también recoge el caso de una madre que eliminó los ultraprocesados por problemas digestivos, pero que en el caso de su hija de siete años, con dificultades alimentarias, tuvo que recurrir a productos envasados. Jean Adams, de la Universidad de Cambridge, considera que la solución está en cambios sociales, como más tiempo para cocinar y alimentos saludables más baratos. Los expertos también piden un etiquetado más claro. Por su parte, la federación que agrupa a los fabricantes británicos afirma que sus miembros redujeron sal, azúcar y calorías en casi una quinta parte en los últimos cinco años.

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