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Protestas en Francia dejan un edificio incendiado y más de 270 detenidos

Decenas de miles salieron a las calles por la educación, los precios y el deterioro del bienestar social. La policía usó gases lacrimógenos en varias ciudades.

Mesa Internacional, 10:32 a.m. · 2 min de lectura
Protestas en Francia dejan un edificio incendiado y más de 270 detenidos

Decenas de miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades de Francia para protestar por los altos precios y el deterioro del sistema de bienestar social, una red pensada para garantizar un nivel básico de oportunidades y seguridad. En la jornada, la policía lanzó gases lacrimógenos y se enfrentó con manifestantes.

El movimiento tiene raíces en los colegios de los barrios periféricos pobres del norte de París. Allí, la molestia por la ausencia de profesores y el mal estado de las instalaciones se extendió rápidamente hasta convertirse en una protesta nacional contra la desigualdad, la poca inversión pública y el deterioro del nivel educativo. Durante varias semanas, los estudiantes fueron el núcleo de las movilizaciones.

Con el paso de los días se sumaron colectivos muy diversos. Entre ellos están los llamados "chalecos amarillos", conocidos por sus protestas contra el alza del precio del combustible, además de sindicatos y jóvenes.

La jornada del sábado estuvo marcada por lo que se describió como una escalada de la violencia. El Ministerio del Interior confirmó que más de 270 personas fueron detenidas en todo el país. En Marsella se registraron daños en una comisaría, donde se observaron llamas y personas con el rostro cubierto en las calles.

Según la agencia AFP y medios locales citados en la información, los manifestantes incendiaron la oficina de turismo de Lyon, en el este del país. Las imágenes muestran fuego dentro y fuera del edificio, así como varias ventanas destrozadas. La policía local señaló que individuos hostiles impedían que los bomberos apagaran el incendio con seguridad, mientras los agentes trataban de dispersar a los grupos violentos.

El corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield, describió un contraste entre la marcha oficial, que avanzaba de forma pacífica desde la Place de la République hasta la Place de Clichy, y pequeños grupos dispersos por la capital, algunos decididos a causar disturbios. Según sus palabras, la situación recordaba a los primeros días del movimiento de los chalecos amarillos.

La candidata presidencial de extrema derecha Marine Le Pen acusó a los alborotadores de envenenar las manifestaciones, y afirmó que las reivindicaciones habían sido secuestradas por la extrema izquierda. Por su parte, el líder de izquierda Jean-Luc Mélenchon dijo que todo se desarrollaba con calma.

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