Arroceros exigen riego y semillas resistentes ante el regreso de El Niño
Los productores advierten que el fenómeno volverá en unos dos años y piden planificación de largo plazo en lugar de parches temporales.
El sector arrocero de Panamá pidió a las autoridades dejar de responder a las crisis climáticas con medidas improvisadas. Según los productores, El Niño es un fenómeno cíclico que volverá en unos dos años, por lo que el país necesita planificar a largo plazo para evitar que la producción local colapse en el próximo ciclo.
Omar Spiegel, presidente de la Federación de Arroceros de Panamá, habló tras la reunión ordinaria de la Cadena Agroalimentaria del Arroz. Explicó que el abastecimiento nacional está asegurado hasta abril, pero que la situación exige acciones urgentes para el futuro inmediato.
Spiegel señaló a las altas temperaturas como el principal enemigo del campo. Según indicó, el calor hace que la planta aborte el grano aunque haya suficiente lluvia, lo que reduce la cosecha incluso en temporadas con agua disponible.
Durante la sesión, la cadena votó a favor de crear un fondo de auxilio para los productores afectados y aprobó solicitar formalmente su creación. Sin embargo, el dirigente insistió en que, al tratarse de un fenómeno recurrente, el país no puede depender de declaratorias de emergencia. Considera necesario invertir en proyectos de riego, financiamiento y variedades de semillas resistentes al cambio climático.
El gremio plantea tres ejes. El primero son obras de riego modernas, porque el caudal de los ríos está muy por debajo de sus niveles históricos y la siembra en secano, que representa el 80% de la producción, resulta altamente riesgosa. El segundo son esquemas de crédito adaptados a la realidad de los productores. El tercero es el acceso a semillas que resistan mejor el clima.
El fenómeno obligó a sembrar solo en las tierras más aptas del país. Así, el área cultivada bajó de 93,000 hectáreas proyectadas a unas 63,000 estimadas, es decir, cerca de 30,000 hectáreas menos. Los productores advierten que esta caída golpea el empleo agrícola, reduce los jornales y disminuye la circulación de recursos en las zonas rurales.
A la incertidumbre climática se suma el encarecimiento de los insumos. El costo de los fertilizantes derivados del gas natural, como la urea, subió entre 80% y 85%. La industria paga el arroz en cáscara entre 15% y 20% más que el año pasado, para evitar pérdidas a los productores. Pese a que la federación representa al 90% de la producción nacional, Spiegel denunció que el Gobierno no los ha convocado a ninguna comisión para tratar compensaciones o pérdidas. La cadena busca además equilibrar el costo de las importaciones futuras sin afectar el bolsillo del consumidor.