MiAmbiente alerta por riesgo de sobreexplotar aguas subterráneas ante posible escasez
Con El Niño en el horizonte, la entidad prepara estudios antes de autorizar nuevas perforaciones y vigila pozos y ríos del país.
El Ministerio de Ambiente advirtió que la posible llegada del fenómeno de El Niño podría reducir la disponibilidad de agua y elevar el riesgo de sobreexplotar los acuíferos. Por eso, la institución prepara estudios que determinen en qué zonas existe recurso disponible antes de aprobar nuevas perforaciones de pozos.
Betzabé Atencio, directora nacional de Seguridad Hídrica, explicó que en épocas de déficit de lluvias es común recurrir a la perforación de pozos para asegurar el suministro. Sin embargo, advirtió que hacerlo sin estudios previos puede provocar una extracción excesiva de las reservas subterráneas. Comparó estas aguas con una cuenta de ahorro, un recurso que debe administrarse con responsabilidad.
Atencio también señaló que existe una conexión entre aguas subterráneas y superficiales, por lo que sacar demasiada agua de los acuíferos puede afectar el caudal de los ríos, sobre todo en periodos con menos lluvia. El Ministerio trabaja con el MIDA, el Minsa y otras instituciones en el monitoreo de los pozos. En 2025 se contabilizaron alrededor de 3,700, y ahora se verifica cuáles siguen operativos y se toman muestras para saber si el agua sirve para consumo humano, agricultura o actividades pecuarias. El Arco Seco es uno de los puntos de atención, y en algunas cuencas de Azuero ya hay indicios de sobreexplotación.
Sobre el clima, la funcionaria aclaró que El Niño no significa que deje de llover. Las lluvias continuarían en septiembre, octubre y noviembre, aunque por debajo de lo normal. El impacto más fuerte podría sentirse desde diciembre, cuando el déficit en los principales ríos sería más marcado y podría complicar a algunas plantas potabilizadoras. Los ríos bajo vigilancia incluyen La Villa y Estibaná en Los Santos, río Grande y río Chico en Coclé, y Chiriquí Viejo, San Pablo y San Pedro en Veraguas.
Con menos caudal, los ríos también diluyen y depuran menos contaminantes, lo que puede aumentar la concentración de sustancias nocivas. Por ello, la entidad prevé intervenir 17 sistemas de tratamiento de aguas residuales con problemas o colapsados, ubicados cerca de fuentes que abastecen plantas potabilizadoras. También contempla proteger unas 300 hectáreas de bosques de galería con cercas que impidan el ingreso del ganado, mientras advierte que las condiciones más secas aumentan el riesgo de incendios forestales.
Para reducir la presión sobre las fuentes actuales, las autoridades estudian reservorios y nuevas fuentes de abastecimiento junto al MIDA. Además, buscan fortalecer la participación comunitaria con más de 60 proyectos seleccionados de organizaciones comunitarias y no gubernamentales. Atencio insistió en que las medidas deben tomarse antes de llegar a una situación crítica.