Profundidad y distancia explican por qué la capital sufrió menos con el sismo
El ingeniero Ramiro Vargas, de la UTP, explica el comportamiento de las estructuras y pide inspeccionar las viviendas afectadas ante posibles réplicas.
El ingeniero especialista en estructuras de la Universidad Tecnológica de Panamá, Ramiro Vargas, explicó por qué el sismo de magnitud 7.5 que sacudió el país no causó daños mayores en la capital. Según el especialista, la magnitud no es el único factor que determina cómo responde una edificación. También influyen la profundidad del movimiento, la distancia al epicentro y las características de cada construcción.
Vargas indicó que el terremoto registrado en la península de Azuero ocurrió a una profundidad aproximada de 12 kilómetros, mientras que otro evento registrado en Colombia tuvo una profundidad cercana a los 108 kilómetros. Explicó que las ondas sísmicas pierden intensidad a medida que se alejan de su origen, por lo que la energía que llega a zonas lejanas suele ser menor.
De acuerdo con análisis preliminares del programa de instrumentación sísmica de la UTP, los equipos registraron aceleraciones cercanas al 50 % y 60 % de la gravedad en la zona próxima al epicentro. En la ciudad de Panamá, en cambio, los valores aproximados estuvieron entre 4 % y 9 %. Esa diferencia ayuda a entender por qué los efectos fueron mucho más fuertes en la península que en la capital.
El especialista también llamó la atención sobre la exposición. En la zona cercana al epicentro, en la península de Azuero, hay una menor concentración de viviendas y personas que en lugares como David, Changuinola o la Ciudad de Panamá. Por eso, al evaluar el riesgo, no basta con mirar la intensidad del movimiento, sino también cuánta gente vive o trabaja en el área.
Vargas aclaró que las estructuras pueden moverse y presentar algunos daños durante un sismo sin que eso signifique un fallo grave. Explicó que las edificaciones no se diseñan para evitar cualquier movimiento, sino para disipar energía mediante daños controlados y evitar el colapso. Añadió que las viviendas unifamiliares están entre las más vulnerables, sobre todo cuando tienen deficiencias estructurales.
Frente a la posibilidad de nuevas réplicas, el ingeniero insistió en que las inspecciones técnicas son urgentes. Según dijo, son necesarias para determinar en qué condición se encuentran las construcciones afectadas y qué medidas inmediatas deben tomarse. Ninguna estructura dañada debe volver a usarse antes de que especialistas identifiquen los daños y definan las acciones necesarias.