Jubilados británicos y estadounidenses optan por gastar sus ahorros en vez de dejar herencia
Una tendencia creciente lleva a parejas de jubilados a priorizar viajes y experiencias, mientras sus hijos asumen que no recibirán bienes familiares.
Sarah Moorhouse, de 64 años, y su esposo Geoff han decidido usar su pensión privada para viajar y disfrutar de la vida. Ella, administradora escolar jubilada, cuenta que la pareja sale de vacaciones cuatro o cinco veces al año, con gastos de cientos de dólares en cada viaje. Hace poco cambiaron su clásico descapotable Sunbeam Alpine por un Mazda MX-5 más moderno y deportivo de dos plazas.
La decisión forma parte de una tendencia global en las finanzas personales. Según un informe de marzo de la compañía de pensiones Standard Life, uno de cada siete padres británicos con hijos de todas las edades, equivalente al 15%, planea priorizar el disfrute de su dinero en la jubilación por encima de dejar una herencia. En Estados Unidos, según un estudio de Northwestern Mutual, la proporción de personas que esperaban recibir herencia de sus padres bajó al 20% el año pasado, frente al 25% previsto para 2024.
Las hijas de la pareja respaldan la decisión. Poppy, una de ellas, asegura que está encantada de que sus padres salgan y se diviertan, y rechaza la idea de esperar una herencia.
Mike Ambery, director de jubilación y ahorros de Standard Life, atribuye el auge en Reino Unido a la desaparición de los planes de pensiones basados en el salario final, que pagan mensualidades durante toda la vida. Hoy más personas tienen planes de aportación definida, que pueden agotarse. Según él, es más fácil ser generoso con una herencia cuando se sabe que los ingresos de la jubilación durarán lo necesario.
No todos los jubilados tienen una situación holgada. La organización benéfica Joseph Rowntree Foundation indica que el 16% de los pensionados británicos vive en pobreza, mientras que en Estados Unidos la cifra es de 15,4%. Sin embargo, el Institute for Fiscal Studies señala que los ingresos disponibles de los pensionados británicos, excluidos los gastos de vivienda, han crecido más en las últimas tres décadas que los de quienes no están jubilados.
Karen Green, de 60 años, es otro caso. Vive en la Provenza, en el sur de Francia, desde hace 11 años y gasta más de US$13.000 al año en vacaciones. Le ha advertido a sus hijos que es poco probable que les deje herencia. Se describe como semijubilada, combina su pensión privada con trabajos de consultoría y dice que sus ingresos mensuales son similares a los de cuando trabajaba jornada completa.
En cuanto a los sistemas públicos, en Reino Unido la pensión estatal estándar es de US$16.700 al año para quienes alcanzaron la edad de jubilación después de abril de 2016, con aumento previsto para el próximo año. En Estados Unidos, la prestación máxima de la seguridad social a partir de los 67 años es de US$49.824 al año, aunque desde los 62 años se puede optar por una prestación menor.
Matthew Loveless, vicepresidente de Northwestern Mutual, recomienda a los jubilados ser sinceros con sus hijos adultos, algunos de los cuales podrían contar con una herencia de la que pretenden depender. Por su parte, Sarah asegura que, pese a sus gastos, tiene la intención de dejarles algo a sus hijos.