Penonomé retoma poco a poco la normalidad mientras espera evaluaciones estructurales
Comercios reabren con cautela, pero edificios gubernamentales y el hospital Aquilino Tejeira siguen a la espera de inspecciones tras el terremoto de 7.5.
Penonomé comienza a recuperar su ritmo cotidiano, aunque con cautela y con signos visibles de estrés. Desde principios de semana, varios comercios han vuelto a abrir sus puertas mientras obreros reparan techos, vitrinas, ventanas, puertas, cielorrasos y paredes. Aun así, varios locales y edificios gubernamentales continúan cerrados a la espera de inspecciones formales que determinen su estado estructural, tras el sismo de 7.5 en la escala Richter registrado el pasado viernes.
Las construcciones que parecen comprometidas están acordonadas para impedir el paso de peatones y vehículos a su alrededor. Es el caso de varias edificaciones de más de una planta en la avenida Central, donde además funcionan centros de acopio cerca de la sede del Municipio, en la escuela primaria Simeón Conte y en el Centro Regional Universitario de Coclé.
El hospital Aquilino Tejeira fue uno de los edificios afectados. Sus pacientes hospitalizados fueron trasladados de inmediato a los estacionamientos, donde permanecen en carpas o módulos temporales. Según el director médico, Yavier Gordón, el hospital, que presta servicios desde 1950, recibió una evaluación estructural que indica afectaciones leves. Ya funcionan el cuarto de urgencias, la sala de labores de parto, la sala de rayos X y las oficinas administrativas, además de un quirófano para cirugías de extrema urgencia. Las salas de hospitalización, con capacidad para 169 camas, aún están pendientes de recuperación, y actualmente hay 45 pacientes en atención. La sala de hemodiálisis, con 60 pacientes, debe atenderse por ahora en el hospital Rafael Estévez, en Aguadulce, y se pretende reactivarla esta semana.
En el hospital, voluntarios, docentes, cadetes y oficiales del Servicio Nacional de Fronteras reciben, clasifican e inventarían donaciones. Algunos voluntarios comentaron que el Gobierno ha enviado sobre todo insumos y medicamentos del Ministerio de Salud, mientras que la mayoría de la ayuda proviene de empresas privadas, ciudadanos organizados y centros de acopio no gubernamentales. Las donaciones deben repartirse también entre otros hospitales de Azuero, Veraguas y la región.
Entre los casos más notorios está el hotel Dos Continentes, inaugurado en marzo de 1974, cuyas dos plantas superiores colapsaron sobre oficinas, salones y vehículos estacionados. Uno de sus propietarios, Eduardo González, relató que parte del ala se desplomó con la primera sacudida y que un segundo movimiento hizo caer la estructura por completo. Pese a ello, entró al edificio para cortar el gas, la electricidad y el agua. El ala colapsada deberá demolerse, y el resto del hotel espera una evaluación.
Otra estructura cerrada es la sede de la Contraloría General en Penonomé, edificio remozado y reinaugurado en abril de 2017, adquirido por el Estado a un costo de $1.7 millones. Los daños más graves están en su base, por lo que no son visibles desde la calle. La Policía Nacional custodia el lugar. Según algunos vecinos, la construcción descansa sobre un relleno. Sus cerca de 150 funcionarios trabajan desde una instalación cercana con pocas herramientas, pues el equipo informático está dentro del edificio desalojado. Aún no se sabe cuándo será evaluada la estructura ni adónde será trasladado el personal.
En la misma calle Damián Carles hay residencias desalojadas y acordonadas, y un apartahotel con daños visibles, aunque se desconoce si comprometen toda la edificación. Tampoco hay una versión oficial sobre el estado de la Gobernación de Coclé ni de la catedral San Juan Bautista, ambas con daños severos visibles.
La jefa del Cuerpo de Bomberos de Penonomé, Margarita Ducreaux, no pudo dar explicaciones, y el director regional de Sinaproc, Alexander Guardado, indicó que no podía responder por estar atendiendo una situación.