Penonomé vive entre el nerviosismo y la esperanza tras el terremoto
La cabecera de Coclé sigue marcada por los daños del sismo de magnitud 7.5, mientras sus vecinos esperan el inicio de las obras de recuperación.
El centro geográfico del país sufrió daños en edificios emblemáticos que hoy permanecen acordonados con cintas rojas. Entre ellos está la Catedral San Juan Bautista, con afectaciones de consideración en una de sus torres y en sus costados.
El ambiente en la ciudad recuerda a los meses más difíciles de la pandemia de covid-19. Durante el fin de semana posterior al terremoto, las calles estaban casi vacías y los principales comercios de la avenida central y de las plazas más modernas permanecían cerrados. Algunos negocios atendían, pero sin permitir la entrada. El temor seguía presente entre los residentes.
Francisco Benítez, residente de Pajonal, al norte de Penonomé, describió la escena frente al parque y la catedral, donde las torres quedaron derrumbadas. Según relató, cuando el sismo ocurrió el viernes 9 de octubre, a las 12:56 p.m., él estaba en su casa y salió corriendo junto a su familia tras escuchar un fuerte estruendo. Ese día, y en las horas siguientes, la familia permaneció afuera, pendiente de las réplicas. Al día siguiente, al recorrer el centro, comprobó que el hotel Dos Continentes, una torre de la catedral y la Gobernación habían quedado reducidos a escombros. Benítez considera que reconstruir esas estructuras será difícil, porque eran antiguas y requieren un trabajo especializado.
Otros vecinos coinciden en la inquietud. Waldemar Jaén, que estaba con un grupo de amigos evaluando los daños, recordó que sintió la tierra zumbar y que prefirió quedarse afuera después del temblor. Dudó que las edificaciones afectadas puedan recuperarse pronto. Por su parte, Cleofer Castillo señaló que nadie imaginaba que Penonomé y otras zonas afectadas vivieran algo así, y advirtió que la reconstrucción podría tardar.
Además de los hoteles, la catedral y la sede de la Gobernación, varias escuelas, comercios y casas sufrieron daños. Los habitantes esperan que, una vez cesen las réplicas, se pongan en marcha los trabajos para recuperar estas edificaciones. Mientras gran parte del país intenta seguir con su rutina, en Penonomé el retorno a la normalidad todavía tomará tiempo, y la torre de la catedral en ruinas seguirá recordando a sus habitantes lo que aún falta por recuperar.