Panamá se proyecta como puente entre Iberoamérica y el mundo en su cumbre
El canciller Javier Martínez-Acha defendió en la XXX Cumbre Iberoamericana una diplomacia enfocada en resultados concretos.
Panamá quiere afianzarse como punto de encuentro entre Iberoamérica y otras regiones del mundo. Así lo planteó el ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez-Acha, durante su intervención en el Diálogo Político de Alto Nivel con los Observadores Asociados y Consultivos, realizado en el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana. Según expuso, la propuesta responde a la visión del presidente José Raúl Mulino de convertir al país en un nodo estratégico para la cooperación global, el comercio y el desarrollo.
El canciller explicó que la estrategia panameña busca ir más allá de los discursos. La meta, según dijo, es que las palabras se traduzcan en inversiones concretas, transferencia de conocimiento, innovación, conectividad y beneficios directos para la población. El Gobierno sostiene que el valor de los espacios multilaterales está en su capacidad para ofrecer soluciones prácticas, y no en la cantidad de declaraciones que emiten.
Durante el encuentro, Panamá dio la bienvenida formal a Angola, India y Türkiye como nuevos Observadores Asociados, y a la Asociación de Estados del Caribe como Observador Consultivo. Angola fue destacada como socio clave en cooperación energética, productiva y logística. India se presentó como potencia en innovación, inteligencia artificial, transformación digital y formación científica. Türkiye, por su parte, fue descrita como plataforma de articulación entre Europa y Asia, con oportunidades en infraestructura y comercio.
Martínez-Acha recordó que el país cuenta con una posición geográfica privilegiada, que incluye el Canal de Panamá, la plataforma logística y portuaria, la Zona Libre de Colón y la conectividad aérea de Tocumen. A partir de esa base, señaló que Panamá quiere aportar también en lo intangible. Usó la experiencia del Canal como símbolo, pues así como unió océanos separados por la geografía, el país aspira ahora a conectar voluntades, conocimientos y oportunidades.
Para llevar esa visión a la práctica, Panamá propuso avanzar en tres ejes con el acompañamiento de la Secretaría General Iberoamericana. El primero es el desarrollo de capacidades mediante alianzas académicas, científicas y tecnológicas. El segundo es la identificación de oportunidades en inversión, infraestructura, comercio y transformación digital. El tercero es la puesta en marcha de iniciativas voluntarias con objetivos, responsables y plazos definidos.
El encuentro cerró con la idea de que Iberoamérica no debe limitarse a ser una comunidad unida por su pasado. La región, según se planteó, debe convertirse en un bloque influyente capaz de convocar a otros países a construir juntos el futuro y abrir nuevas rutas de cooperación y prosperidad compartida.