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Panamá rechaza una intervención militar en Nicaragua y pide elecciones libres en la OEA

Su representante ante la OEA descartó imponer un gobierno o una oposición, mientras el organismo exige elecciones y la liberación de presos políticos en Nicaragua.

Redacción Nacional, 3:48 p.m. · 2 min de lectura
Panamá rechaza una intervención militar en Nicaragua y pide elecciones libres en la OEA

El Gobierno de Panamá rechazó este viernes, ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), la posibilidad de una intervención militar en Nicaragua. El país centroamericano vive una grave crisis sociopolítica desde 2018, y Panamá instó a que tenga una democracia libre, con elecciones.

La embajadora ante la OEA, Ana Irene Delgado, habló en una reunión extraordinaria del organismo sobre la situación nicaragüense. Explicó que Panamá no plantea una invasión, ni imponer un gobierno, ni designar una oposición. Según dijo, lo que propone es que los nicaragüenses decidan quién debe gobernarlos, respetando la soberanía del país. Añadió que defender los derechos democráticos no equivale a intervenir con tropas, y que entre el silencio y las armas existe un amplio espacio para la acción diplomática.

En la reunión de cancilleres, la OEA aprobó por unanimidad una resolución que exige a Nicaragua celebrar elecciones y liberar sin condiciones a los presos políticos. La decisión llega después de que el presidente Daniel Ortega anunciara que no habrá más comicios en el país. El texto también pide restablecer la separación de poderes, informar sobre el paradero de las personas desaparecidas y devolver la nacionalidad a quienes les fue retirada. No incluye sanciones concretas.

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de Naciones Unidas afirmaron que las condiciones actuales en el país no cumplen los estándares internacionales. Pidieron detener la represión que, según señalaron, ejercen los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ambos organismos recordaron que, desde el inicio de la crisis en 2018, han documentado un patrón sistemático de graves violaciones a los derechos humanos.

El discurso panameño tiene un trasfondo histórico. Panamá sufrió la última invasión militar estadounidense en Centroamérica, en diciembre de 1989, para capturar al general Manuel Antonio Noriega. Las cifras oficiales hablan de unos 500 muertos, aunque extraoficialmente se estima que murieron unos 4.000 civiles. Más recientemente, en enero, militares estadounidenses capturaron en Caracas al expresidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa. Delgado sostuvo que Panamá conoce bien la historia de las intervenciones en América Latina y el costo que han tenido para los pueblos.

La postura de Panamá también se ha endurecido en el plano bilateral. En julio, el Gobierno retiró a su embajador en Managua, y el presidente José Raúl Mulino ha denunciado públicamente el deterioro democrático nicaragüense. Mientras tanto, el Parlamento de Nicaragua aprobó en primera legislatura, de las dos necesarias, una reforma constitucional. Esta reforma permitiría excluir de cargos públicos a opositores señalados como "traidores" y ampliar el mandato presidencial a siete años.

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