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SALUD

Pacientes de hemodiálisis del Santo Tomás exigen solución tras cierre por sismo

El Ministerio de Salud asegura que los 405 pacientes ya fueron ubicados en otras instalaciones, mientras la estructura del edificio sigue en evaluación.

Redacción Nacional, 2:09 p.m. · 2 min de lectura
Pacientes de hemodiálisis del Santo Tomás exigen solución tras cierre por sismo

Pacientes que reciben hemodiálisis en el Hospital Santo Tomás protestaron de manera pacífica tras el cierre de la unidad donde eran atendidos. La clausura se dio por daños estructurales que dejó el terremoto, y varios pacientes llegaron el lunes al hospital sin saber en qué lugar debían continuar sus tratamientos.

Según el hospital, alrededor de 405 pacientes recibían este servicio en esas instalaciones. Entre ellos hay personas del propio Santo Tomás y de la Caja de Seguro Social, que necesitan reubicación para seguir con sus sesiones, las cuales suelen ser tres por semana.

Los pacientes contaron el susto que vivieron durante el sismo del viernes. Algunos estaban conectados a las máquinas de diálisis cuando comenzó el movimiento, incluido el turno de 11:00 a.m. a 4:00 p.m., que tuvo que permanecer conectado mientras la tierra se sacudía. Una de las pacientes, Sheray Alonso, agradeció al personal médico y de enfermería, que los ayudó a desconectarse durante la emergencia.

Otra paciente indicó que tenía sesión programada para las 6:00 a.m. del lunes y que nunca recibió una llamada para avisarle a qué sitio debía acudir. Por eso se presentó en el hospital a buscar respuestas. Los manifestantes pidieron también una solución a largo plazo, con instalaciones adecuadas donde puedan recibir su tratamiento con seguridad.

El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, dijo que tras la clausura del edificio el domingo se localizó a los 405 pacientes y se distribuyeron en distintas instalaciones para garantizar la continuidad de sus sesiones. Rechazó que se les haya dejado sin atención y afirmó que cada paciente fue llamado y notificado. Pidió a los afectados comunicarse con el Santo Tomás, donde el director, Luis Bravo, supervisa el caso.

Mientras tanto, el Sinaproc, junto a otras entidades, realiza una revaluación estructural del edificio para medir la magnitud de los daños. Con esos resultados se tomará una decisión colegiada sobre el futuro de la estructura.

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