Ondas Kelvin y El Niño detrás del oleaje que golpea costas de México y California
Un fenómeno oceánico amplifica el efecto de las tormentas del Pacífico, con casas, hoteles y restaurantes dañados en varias localidades.
El fuerte oleaje de las últimas semanas está causando graves daños a lo largo de la costa del Pacífico, desde residencias frente a la playa en el sur de California hasta hoteles y restaurantes en México. Según el reporte, propietarios y residentes ven cómo construcciones, algunas valoradas en millones de dólares, se debilitan y terminan cayendo al mar por la fuerza de las olas, impulsadas por varias tormentas de la temporada de huracanes.
El caso más llamativo ocurre en Long Beach, California, donde decenas de viviendas quedaron inhabitables y probablemente deberán ser demolidas. La atleta olímpica estadounidense Paris Henken, que vivía en el barrio de Península, contó en Instagram que había sido inquilina de uno de los edificios afectados y lamentó que tres tormentas destruyeran un lugar que le había dado mucha paz.
En México, el malecón de Mazatlán fue golpeado por olas de hasta 5 metros de altura que erosionaron la línea costera y destruyeron algunos restaurantes frente al mar. La gobernadora de Sinaloa, Graciela Domínez, informó que se han identificado seis puntos con socavones, que ya están siendo atendidos, y que la reparación requerirá una inversión importante. Otras localidades de la costa oeste y noroeste del país también reportan aumento del nivel del mar, erosión de playas y daños en hoteles, condominios y restaurantes.
Meteorólogos atribuyen la situación al fuerte fenómeno de El Niño que se registra en el Pacífico y a uno de sus efectos más notorios, las ondas Kelvin. A diferencia de las olas comunes, estas ondas viajan bajo el agua, son muy extensas y apenas alteran el nivel del mar. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica que se originan en el Pacífico ecuatorial occidental, avanzan hacia el este a lo largo del ecuador y, al llegar a Sudamérica, continúan como ondas atrapadas en la costa hacia el norte y el sur.
La NOAA indica que estas ondas ayudan a desplazar aguas cálidas hacia el este del Pacífico y son una de las principales vías por las que El Niño afecta a la costa oeste de México y Estados Unidos. Por sí solas pueden sumar entre 15 y 30 centímetros al nivel del mar, lo que no representa un peligro a corto plazo. El riesgo aparece cuando coinciden con mareas altas o marejadas ciclónicas, como las de las tormentas recientes, porque el mar ya está más elevado.
Angel Adames, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, explicó que este año la elevación llega a más de 30 centímetros, y que la onda no es destructiva por sí misma, pero potencia el oleaje fuerte. Desde junio se han registrado 19 tormentas con nombre en el Pacífico, frente a solo una en el Atlántico, algo habitual en años de El Niño. Los meteorólogos prevén que este fenómeno continúe hasta marzo o abril del próximo año, por lo que el oleaje podría seguir, y los satélites ya detectan varias ondas Kelvin en camino.