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Observar aves ayuda a la memoria y al bienestar de los adultos mayores

Estudios en Reino Unido, Alemania, Canadá y Polonia relacionan esta afición con mejor ánimo, memoria y atención en personas mayores y con demencia.

Redacción Nacional, 5:29 p.m. · 3 min de lectura
Observar aves ayuda a la memoria y al bienestar de los adultos mayores

Cada semana, un grupo de personas mayores se reúne en un escondite de madera junto a Forge Mill Lake, en la región de West Midlands, Reino Unido, para observar aves. La actividad la gestiona Age UK, una organización sin fines de lucro. Entre los participantes está un hombre de 78 años con demencia, que últimamente se mostraba retraído y ansioso. Según su hija, empezó a sonreír al ver un petirrojo y patos en el agua, y ella lo vio reír por primera vez en mucho tiempo. La asesora Jenny Budinger explicó que en ese momento él estaba plenamente presente, sin preocuparse por su memoria.

La observación de aves se extiende cada vez más a residencias de ancianos en Reino Unido, Alemania y Estados Unidos. Según los estudios citados, mirar aves, incluso desde una ventana, ayuda a sentirse más conectado con otras personas, a experimentar emociones positivas y a potenciar la memoria.

En Toronto, en el Baycrest Academy for Research and Education, el neurocientífico Erik Wing comparó resonancias magnéticas de observadores expertos y principiantes mientras identificaban especies. Encontró que en los expertos varias regiones relacionadas con la atención, la percepción y el reconocimiento visual tienen una configuración distinta y mostraban mayor actividad, sobre todo al identificar aves que no conocían. Además, algunas de esas zonas conservaban mejor su organización con la edad. Los datos no permiten saber si esas diferencias son causa o efecto de la práctica, aunque una posible explicación es la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para cambiar con el tiempo.

Un estudio con 388 observadores en Polonia encontró que quienes se entusiasmaban más con esta actividad tenían más probabilidades de sentir calma, libertad y renovación que quienes tenían más destreza pero menos interés. Por su parte, Elisabeth Kals, de la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, en Alemania, instaló comederos en el exterior de 65 residencias de ancianos. Tras un mes, la observación de aves explicaba mejor el bienestar de los residentes que su edad o su nivel de dependencia. El personal notó sonrisas que no veía desde hacía semanas. Las aseguradoras médicas alemanas que financiaron el proyecto invirtieron después en comederos y zonas de observación en más de 400 residencias de Baviera, lo que, según Kals, permitió ahorrar dinero.

En Estados Unidos, el programa Bird Tales comenzó en 2013 en cuatro centros de atención, en Connecticut, Texas y Colorado. Consiste en instalar comederos y ofrecer peluches de aves que emiten sonidos parecidos a los reales, para que los participantes con demencia aprendan sobre distintas especies. Por otra parte, el Programa Intensivo e Integral de Afasia de la Universidad de Montana, iniciado en 2021, usa la observación de aves con personas que tras un accidente cerebrovascular tienen dificultades para hablar o comprender el lenguaje.

Kals señala que la actividad es muy accesible y combina naturaleza, atención, emoción e interacción social. Wing, por su parte, considera que la curiosidad y la incorporación de novedades en la vida pueden ser especialmente beneficiosas, tanto en la mediana edad como en la vejez. Para Kals, reconectar con la naturaleza a través de las aves es una forma sencilla de recuperar un vínculo que muchas personas pierden desde temprana edad.

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