Nuevo atlas de Galápagos retrata especies clave y los desafíos que enfrentan
La publicación reúne más de 60 especies, desde arañas y flores hasta flamencos, y analiza amenazas como El Niño, las especies invasoras y la caza de tiburones martillo.
Las tortugas gigantes, los pinzones y las iguanas marinas son los animales más conocidos de Galápagos, pero el archipiélago alberga muchas otras formas de vida, desde arañas y flores hasta flamencos y abejas. Un nuevo atlas, publicado por la Fundación Charles Darwin en Ecuador, reúne información sobre esas especies y sobre el papel que cumple cada una en un territorio que combina gran complejidad con alta fragilidad.
El archipiélago abarca unos 8.000 kilómetros cuadrados de superficie terrestre, distribuidos en 13 islas principales, además de cerca de 200.000 kilómetros cuadrados de reservas marinas. El atlas, escrito en inglés, actualiza la edición de 2018, que se publicó en español. Además de indicar el estado de conservación de cada especie, describe los misterios que los científicos todavía no han resuelto. Está previsto un tercer atlas bilingüe. Ambas versiones pueden consultarse gratis en la página web de la fundación.
El editor en jefe, el científico ecuatoriano Gustavo Jiménez-Uzcátegui, explicó que la publicación está dirigida a instituciones públicas, investigadores, guías, educadores, turistas y público general. Cada ficha incluye un espacio para anotaciones, lo que permite convertir la consulta en una forma de ciencia ciudadana y en una herramienta para que los docentes trabajen con sus estudiantes.
El atlas incluye especies endémicas, que solo habitan en Galápagos, y especies nativas, que también se encuentran en otros lugares, como el albatros, presente en una isla frente a la costa continental de Ecuador. Asimismo, incorpora especies introducidas por el ser humano, algunas de ellas invasoras. La selección de las más de 60 especies fue difícil, y el criterio principal fue dar prioridad a las especies centinela, bioindicadoras y bioingenieras. Las primeras permiten conocer lo que sucede en su hábitat, mientras que las bioingenieras, como las tortugas gigantes, sostienen el equilibrio de todo el ecosistema.
El especialista relató que los gatos introducidos han sido un problema prolongado. Según contó, durante dos décadas los investigadores han tenido que cambiar el cebo para atraparlos, y ahora usan pescado fresco. También señaló que los gatos que viven en zonas de lava oscura tienden a tener pelaje más oscuro, lo que podría ayudarles a cazar mejor.
La Niña y El Niño también aparecen como amenazas graves, y el cambio climático las está intensificando. Cuando llega El Niño, sube la temperatura del mar y se interrumpe el afloramiento de nutrientes, lo que afecta al plancton y a toda la cadena alimenticia. Los pingüinos pueden nadar hasta 10 kilómetros en busca de alimento, y las iguanas marinas pierden peso y densidad ósea. En áreas revisadas recientemente, el número de especies bajó y la cantidad de individuos por especie fue cerca de un tercio menor. Un comité de expertos, al que pertenece Jiménez-Uzcátegui, trabaja en planes de acción frente a El Niño, que incluyen un mayor control de especies introducidas.
La disminución de los tiburones martillo se atribuye sobre todo a la captura de adultos por sus aletas y su carne, destinadas a mercados asiáticos, y a la pesca de ejemplares jóvenes en zonas costeras. Pese al contacto humano de los últimos 500 años, el atlas señala que pocas especies se han extinguido en Galápagos, un dato que deja espacio para el optimismo.
El presidente de la Fundación Charles Darwin, Rakan A. Zahawi, sostuvo que conciliar la conservación con el uso sostenible de los recursos puede servir de ejemplo para otros territorios. Según su planteamiento, Galápagos puede mantenerse como un laboratorio vivo de la evolución y también como referente de conservación en un mundo natural amenazado.